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¿Unanimidad en la negociación de la pena? Solo en los periódicos. En el Tribunal Supremo, hay un estancamiento, dice Tijolaço.

"En los titulares de prensa, se observa una decisión aparentemente firme sobre la validez de la aprobación de los acuerdos de descargo por parte de un solo juez (o ministro) y la prevalencia de lo acordado entre el informante y el Ministerio Público. Solo allí, en realidad", comenta Fernando Brito, editor de Tijolaço. "Existe una oposición furiosa a que el Poder Judicial renuncie a su función de juzgar la idoneidad de los acuerdos de descargo, con, hasta el momento, tres miembros, generalmente opuestos: Gilmar Mendes, Marco Aurélio y Ricardo Lewandowski. Furiosa, de hecho, hasta el punto de que este último afirmó que, al asumir su escaño en el Tribunal Supremo, juró respetar las leyes y la Constitución y, por lo tanto, no puede ignorar los acuerdos que las violan", añade.

Brasilia - El Tribunal Supremo Federal (STF) reanuda el juicio sobre la validez de los términos del acuerdo de culpabilidad de JBS (Marcelo Camargo/Agência Brasil) (Foto: Giuliana Miranda)

Por Fernando Brito, editor de Tijolaço

Los titulares de los periódicos resaltan una decisión aparentemente sólida sobre la validez de la aprobación de un acuerdo de culpabilidad por parte de un solo juez (o ministro) y la prevalencia de lo pactado entre el informante y el Ministerio Público.

Sólo allí, realmente.

Porque quienes tuvieron la paciencia de seguir los dos días de furiosos debates –curiosamente, hay unanimidad, y dos días no fueron suficientes para conseguir más de siete votos sobre 11– vieron que la historia es muy distinta.

Existe una furiosa oposición a que el Poder Judicial renuncie a su función de juzgar la idoneidad de los acuerdos de declaración de culpabilidad, con, hasta el momento, tres miembros, generalmente opuestos entre sí: Gilmar Mendes, Marco Aurélio y Ricardo Lewandowski. Furiosa, de hecho, hasta el punto de que este último declaró que, al asumir su escaño en el Tribunal Supremo, juró respetar las leyes y la Constitución y, por lo tanto, no puede ignorar los acuerdos que las violan.

En el otro extremo, Luiz Alberto Barroso, totalmente alineado con el autoritarismo de la misma calaña que suscribe Alexandre de Moraes, afirmó que "lo hecho está" y que lo que acuerden informante y fiscal está fuera del control de cualquiera, incluida la Corte Suprema.

Con menos énfasis, les siguen Luiz Fux y, con cierta vergüenza, Luís Edson Fachin, ponente y, en este caso, usurpador de la competencia del tribunal para opinar sobre el acuerdo. Celso de Mello y Dias Tófolli, aparentemente de acuerdo con el ponente, conservan margen para modificar su postura, en pronunciamientos que no son ni demasiado lejanos ni demasiado lejanos.

Rosa Weber, como siempre, vota según la "jurisprudencia mediática" y espera que el proceso concluya sin que ella tenga que comentar la polémica.

El juicio ha sido prueba fehaciente de lo que registré aquí hace dos años, con las opiniones del juez Alexandre Morais da Rosa, quien afirmó que esta forma de acuerdo negociado "viola desde el principio la premisa fundamental de la jurisdicción, pues la violencia represiva de la pena ya no pasa por el control jurisdiccional ni está sujeta a los límites de la legalidad, sino que está en manos del Ministerio Público y sujeta a su discreción. Esto supone una incursión inequívoca del Ministerio Público en un ámbito que debería estar dominado por el tribunal, limitándose erróneamente a ratificar el resultado del acuerdo entre el acusado y el fiscal".

Algunos podrán desear –yo no– que Michel Temer o Joesley Batista tengan el peor o el mejor destino, pero no que una institución de naturaleza cada vez más policial –con todos los efectos distorsionadores que esto tiene sobre las mentes y las acciones– decida arbitrariamente cuál será ese destino, sin oportunidad de debate, de impugnación o de recurso judicial.

Estamos casi al punto de cerrar los juzgados y resolver todo en la comisaría.

Pero, por supuesto, conservando la pompa y los lujos de las estructuras de Justicia y Ministerio Público.