Una mujer de Pernambuco es la primera en Brasil en obtener registro intersexual.
La periodista y activista es la primera persona en el país en lograr el reconocimiento oficial de su condición intersexual, según la Asociación Brasileña Intersexual (Abrai).
Por Daniel Mello - Reportero de Agência Brasil - São Paulo
Tras casi tres años de espera, Céu Albuquerque, de Pernambuco, logró el reconocimiento de su certificado de nacimiento como intersexual. El proceso legal comenzó en julio de 2021 y concluyó con la emisión del documento corregido el pasado jueves (7). La periodista y activista es la primera persona del país en obtener el reconocimiento oficial de su condición intersexual, según la Asociación Brasileña de Intersexuales (Abrai).
Céu padece hiperplasia suprarrenal congénita, una afección genética que afecta la producción de cortisol e influye en el desarrollo sexual y la formación de los genitales externos. Al nacer, Céu presentó genitales ambiguos y se sometió a una cirugía de reasignación de sexo, considerada por la comunidad intersexual como una forma de mutilación. A raíz de la prueba, Céu fue registrada como mujer. La decisión de someterse a la cirugía y registrarse como mujer se basó en una prueba de cariotipo, que evalúa la estructura cromosómica de una persona.
Sin embargo, la periodista lleva diez años luchando por el reconocimiento de las personas intersexuales, quienes no encajan en los patrones sexuales tradicionales que dividen a los hombres de las mujeres. Esta situación se debe a diversas variaciones, como cromosomas atípicos, genitales ambiguos y una producción hormonal anormal.
“Cuando nací en 1991, pasé seis meses sin certificado de nacimiento, esperando los resultados del cariotipo para determinar la prevalencia de género en mi cuerpo. Considero que esta fue la primera violación de derechos humanos que sufrí”, afirma Céu.
Según Abrai, las personas en esta situación suelen ser estigmatizadas y discriminadas. Entre las violaciones, la asociación destaca la falta de acceso a documentos y las intervenciones médicas innecesarias.
La rectificación del registro es, para la activista, una victoria para toda la comunidad intersexual. «El resultado de este proceso era muy esperado, no solo como un logro personal, sino también como un hito significativo para toda la comunidad intersexual. A menudo, un logro colectivo es fruto de una lucha individual, y esta batalla la libré yo, con la esperanza de un futuro mejor para estos niños», añadió la periodista.
