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Calor extremo en Río: sensación térmica puede superar los 62,7 grados y poner en riesgo la salud

La capital de Río de Janeiro está experimentando una combinación de condiciones climáticas extremas que están haciendo que las temperaturas sean aún más altas.

Rio de Janeiro

247 - La ola de calor que azota Brasil será muy intensa en la Región Metropolitana de Río de Janeiro, informa El GloboSegún los pronósticos meteorológicos, la ciudad se prepara para temperaturas extremadamente altas al menos hasta finales de la próxima semana. Los científicos advierten que las temperaturas superarán los límites que el cuerpo humano puede soportar sin experimentar molestias, y que el calor representa un riesgo directo para la salud de la población.

Río de Janeiro, ya conocido como uno de los lugares más calurosos del país, vuelve a ser el centro de atención en medio de esta ola de calor. Según el Instituto Nacional de Meteorología (INMET), el próximo lunes promete ser aún más sofocante, con temperaturas que podrían alcanzar los 40 grados Celsius. Wallace Menezes, profesor de meteorología de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), explica que el calor extremo de la ciudad se debe a una serie de factores, entre ellos la llamada isla de calor urbana, formada por la presencia de asfalto, las emisiones de los vehículos, la industria y las grandes obras de construcción.

"De hecho, no se comprende del todo por qué Río de Janeiro es mucho más caluroso. Es una compleja combinación de factores la que provoca un calor tan terrible", afirma Menezes, destacando que, además de la urbanización, el terreno y la geografía de la ciudad también contribuyen al fenómeno. La capital del estado y la región de la Baixada Fluminense, por ejemplo, se ubican en terrenos bajos rodeados de montañas, lo que impide que el calor se disipe.

El calor en Río se intensifica por la presencia de un sistema de alta presión atmosférica, que comprime el aire, provocando calentamiento y sequedad, haciendo las condiciones aún más insoportables. Según el profesor, esta combinación de factores convierte a la ciudad en un "crisol de culturas", lo que hace esencial un estudio más profundo de sus particularidades. "Es una combinación de factores. Río se convierte en un crisol de culturas, algo que necesita ser estudiado", enfatiza Menezes.

Otro factor que contribuye al calor extremo en Río es la presencia de los llamados "ríos voladores" provenientes de la Amazonia, que llegan al estado con poca humedad, pero aún conservan el calor de la selva amazónica. Marcelo Seluchi, director de operaciones del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales, explica que la pérdida de humedad en el camino provoca un aumento aún mayor de la temperatura. "Existe una relación entre la temperatura y la humedad llamada temperatura potencial equivalente. Si se pierde algo de humedad, la temperatura aumenta", explica el meteorólogo.

Con temperaturas que se esperan superiores a los 36 grados Celsius durante el día y una sensación térmica que podría superar los 50 grados Celsius, el riesgo de problemas de salud se vuelve inminente. Fábio Gonçalves, profesor de biometeorología de la Universidad de São Paulo (USP) y uno de los principales expertos brasileños en confort térmico, afirma que cualquier temperatura superior a 37 grados Celsius, con una humedad relativa superior al 70%, puede ser perjudicial para la salud. "El cuerpo necesita esforzarse más para mantener el equilibrio. Con temperaturas iguales o superiores a 37 grados Celsius y una humedad superior al 70%, cualquier persona puede experimentar problemas de salud", advierte Gonçalves.

Además de las temperaturas abrasadoras, la alta humedad intensifica aún más el malestar térmico, ya que el sudor no se evapora adecuadamente. Para colmo, no hay pronóstico de lluvia para aliviar el calor. Se espera que Río permanezca sin frentes fríos ni sistemas atmosféricos que puedan traer algo de alivio durante los próximos diez días.

Río está experimentando un verano atípico, marcado por una sequía prolongada y lluvias concentradas en pocos días, lo que aumenta el riesgo de desastres naturales. Según la investigadora Ana Paula Cunha, de Cemaden, del 1 de enero al 10 de febrero, la mitad de la capital registró precipitaciones de tan solo entre el 33 % y el 40 % del promedio esperado para el período. «Podemos inferir que las precipitaciones fueron muy concentradas. Esto favorece los desastres por exceso de agua, a pesar de que las precipitaciones están por debajo del promedio», explica Cunha.

El mar, que normalmente proporcionaría un alivio térmico a la población de Río, también está más cálido de lo habitual. La brisa marina, que se produce debido a la diferencia de temperatura entre el agua del mar y la tierra, prácticamente ha desaparecido. El Atlántico, ahora con altas temperaturas, no ofrece el alivio esperado del calor insoportable de la ciudad.

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