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Los cuerpos encontrados en Penha presentaban heridas de bala y arma blanca, según informaron los residentes.

Los residentes llevaron 40 cuerpos a la plaza São Lucas tras un operativo en el que participaron 2,5 policías en Río.

Operación contra grupos criminales deja 64 muertos en Río (Foto: Reuters)

247 - Los residentes del complejo Penha, en la zona norte de Río de Janeiro, informaron del hallazgo de decenas de cadáveres en la madrugada del miércoles (29). Alrededor de 40 cuerpos fueron llevados a la Praça São Lucas, donde familiares y amigos intentaron identificar a las víctimas, en medio de la desesperación y la falta de información oficial. 

Segundo o MetrópolisLos cuerpos fueron hallados en una zona boscosa que conecta los complejos Alemão y Penha, escenario del operativo policial más sangriento en la historia del estado, realizado el martes 28. Testigos presenciales indicaron que muchas víctimas presentaban heridas de bala en la cabeza, puñaladas en la espalda y lesiones en las piernas.

La desesperación y la búsqueda de respuestas

En un intento por salvar a los heridos, los vecinos trasladaron seis cuerpos en una furgoneta Kombi al Hospital Estatal Getúlio Vargas, también en Penha. El vehículo llegó a gran velocidad y abandonó el lugar rápidamente, lo que contribuyó al clima de caos que se apoderó de la comunidad tras los enfrentamientos.

Los informes describen escenas de duelo colectivo: cuerpos alineados en la plaza, familiares llorando y la constante presencia del miedo, mientras la comunidad exigía respuestas sobre el número real de muertos y desaparecidos.

Operación Contención y "guerra urbana"

La operación, denominada Operación Contención, movilizó a cerca de 2,5 agentes de policía civil y militar, con el objetivo declarado de contener la expansión territorial de la organización criminal Comando Vermelho (CV). Según el gobierno del estado de Río de Janeiro, la operación culminó con la detención de 81 sospechosos, la incautación de más de 90 armas, incluyendo fusiles de asalto, así como radios de comunicación y la confiscación de aproximadamente 200 kilogramos de drogas.

La operación a gran escala reveló un nuevo nivel de poderío bélico por parte del grupo. La policía informó que los delincuentes utilizaron drones adaptados para lanzar explosivos, además de bloquear carreteras e incendiar barricadas. Equipos de la Unidad de Coordinación de Recursos Especiales (CORE), la unidad de élite de la Policía Civil, se enfrentaron a ataques coordinados en diversas zonas de las comunidades.

Según los agentes que participaron en la operación, los delincuentes vigilaban desde el aire los movimientos de las fuerzas de seguridad, obstaculizando el asedio planeado por el estado y aumentando la tensión entre los residentes.

Conflicto político entre el Estado y la Unión.

La operación también generó fricciones entre el gobierno estatal y el federal. El gobernador Cláudio Castro (PL) declaró que Río de Janeiro “está solo” en la lucha contra el crimen organizado y afirmó que sus solicitudes para el uso de vehículos blindados del Ejército fueron denegadas.

El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, sin embargo, refutó las declaraciones y afirmó que se habían atendido todas las solicitudes oficiales. El ministerio también destacó que se están llevando a cabo operativos federales y que se dispone de recursos para reforzar la seguridad pública en el estado.

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