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La fugacidad en el mundo de la web

El dinamismo del mundo virtual ha creado un escenario en el que todos participan como consumidores voraces y productores desinhibidos de información.

La fugacidad es casi inherente a la existencia humana en el siglo XXI. El dinamismo del mundo web —presente esencialmente en blogs y redes sociales— ha creado un escenario en el que todos participan como consumidores voraces y productores desenfrenados de información, lo que provoca que se genere en segundos, se vuelva infame en minutos y se olvide en pocas horas.

Twitter es un excelente ejemplo de ello. Los famosos "Temas del Momento" —una lista de los temas más comentados en la red social— cambian constantemente y dictan los principales asuntos que deben abordarse en el mundo virtual y, por consiguiente, en el mundo físico.

Esta atmósfera de cambio incesante genera un comportamiento muy característico del hombre contemporáneo, o más específicamente, de la juventud actual. Este comportamiento, a su vez, se refleja en la realidad social de nuestro tiempo. Al establecer una relación de dependencia con esta fugacidad, las personas de todo el mundo demuestran una identidad cultural precaria, mínima y frágil, en contraste con la solidez de los preceptos socioculturales de generaciones pasadas.

En su anhelo por lo nuevo, la juventud actual exhibe algunas peculiaridades fácilmente distinguibles: la constante migración entre tendencias, modas, estilos y gustos; la incapacidad parcial para resistir relaciones duraderas, sean maritales o no; el deseo extremo por la obsolescencia prematura del hardware y el software; y la intensa alimentación del consumismo característica de nuestra era.

Lo interesante es darse cuenta de que este efecto es prácticamente cíclico, provocando que quienes «provocaron» todo este dinamismo se vuelvan igualmente efímeros. Un ejemplo muy claro son las redes sociales, que se desvanecen con el tiempo precisamente por la incesante búsqueda de novedad que caracteriza a las generaciones Y y X.

Por lo tanto, aceptamos la fugacidad como tendencia social del siglo. Estamos «condenados» a transitar entre distintas estructuras culturales y ciberculturales hasta que el anhelo de lo nuevo supere las barreras conocidas y nos obligue a encontrar una estructura sociocultural renovada, e igualmente inestable. ¡Deseadnos suerte!

Guilherme Freitas es socio gerente de Odicon Consultoria e Projetos, recién graduado de bachillerato y aspirante a estudiante de arquitectura.