Tribunal congela bienes de empresario partidario de Bolsonaro que amenazó a Lula
José Sabatini incumplió la orden de indemnización de R$ 46,8 por amenazas contra el presidente, lo que resultó en bloqueo de vehículos y riesgo de subasta.
247 - Un tribunal de São Paulo ordenó la incautación de dos vehículos pertenecientes al empresario José Sabatini, de 74 años, en cumplimiento de una sentencia que lo obliga a pagar una indemnización de R$46,8 al presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores). La sentencia se dictó el 5 de febrero, después de que Sabatini incumpliera la orden de pago impuesta en octubre de 2023, relacionada con las amenazas proferidas contra el miembro del Partido de los Trabajadores en un video publicado en 2021, según lo señalado por el periodista. Roger Gentile en su columna en UOL.
En el video, el empresario aparece portando un arma mientras profiere insultos al presidente, incluyendo amenazas de violencia. "Lula, hijo de puta, quiero darte un mensaje, ¿vale? Hoy es sábado 13 de marzo, presta atención al mensaje que te voy a dar, vago. Si no devuelves los R$84 mil millones que robaste del fondo de pensiones de los trabajadores, vas a tener problemas, ¿vale, hombre?", dice Sabatini en el video.
El contenido, que generó repercusión nacional, fue considerado peligroso por el juez Fernando Domingues Ladeira, quien afirmó que la conducta de Sabatini podría incitar a la violencia y poner en riesgo la vida de Lula.
En su defensa, Sabatini argumentó que sus palabras no constituían una amenaza directa, sino una manifestación de su indignación política. Afirmó que sus críticas solo pretendían expresar su insatisfacción y advertir sobre "problemas judiciales" relacionados con Lula, no difamar su honor.
La congelación de los activos, que incluyen un Hyundai Veracruz de 2011 y un semirremolque de 1991, representa el primer paso hacia una posible subasta de los vehículos, ya que el empresario no ha pagado ninguna indemnización ni se han encontrado fondos en sus cuentas bancarias. El caso ya es firme y vinculante, por lo que no cabe ninguna apelación.

