El tribunal escucha a cuatro acusados más en el caso Amarildo.
Se sospecha que personal militar participó en la tortura del obrero de la construcción Amarildo de Souza en julio del año pasado en Rocinha, un barrio del sur de Río de Janeiro; en total, se escuchó a siete acusados en el caso, incluido el ex comandante de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) de la comunidad, el mayor Edson Santos.
Vitor Abdala - Reportero de Agência Brasil El Juzgado Penal N° 35 de la capital interrogó ayer (9) a cuatro policías militares más, sospechosos de haber participado en la tortura del obrero de la construcción Amarildo de Souza, ocurrida en julio del año pasado en Rocinha, al sur de Río de Janeiro. En total, se escuchó a siete acusados en la causa, entre ellos el excomandante de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) de la comunidad, el mayor Edson Santos.
En la audiencia de ayer, el soldado Marlon Campos declaró que participó en el operativo que resultó en la detención de Amarildo de Souza y que llevó al obrero de la construcción, junto con otros siete policías, al centro de mando y control de la UPP (Unidad Policial Pacificadora) de Rocinha.
Relató que, tras un tiempo, salió del centro de mando y control, subió a un vehículo junto con Amarildo y el soldado Douglas Vital. En su testimonio, Marlon afirma que los tres se dirigieron al cuartel general de la UPP. Tras una rápida revisión de documentos, Amarildo fue supuestamente liberado por el mayor Edson Santos y abandonó la base a pie. Con esto, Marlon negó que el habitante de la favela hubiera sido torturado y asesinado en el cuartel general de la UPP, como afirma la Fiscalía.
Otros acusados en el caso, los soldados Jorge Luiz Gonçalves Coelho y Victor Vinicius Pereira da Silva, también afirmaron haber participado en la acción que culminó con la detención de Amarildo. Ambos declararon haber acompañado a sus compañeros Marlon y Vital al centro de mando y control, pero, al no haber espacio en el coche patrulla, no pudieron acompañarlos a ellos ni a Amarildo a la base de la UPP.
Los dos llegaron a la base de la UPP veinte minutos después. En ese momento, ambos recuerdan que ya no encontraron a Amarildo en el lugar y que les informaron que el obrero de la construcción había sido liberado porque no se le había encontrado nada en su contra.
La declaración final del día, a cargo del sargento Jairo da Conceição Ribas, no fue difundida por Agência Brasil y fue proporcionada por la oficina de prensa del Tribunal de Justicia (TJ). Según el TJ, Ribas negó las acusaciones formuladas en su contra en la denuncia presentada por la Fiscalía.
