Marçal habla demasiado en Flow mientras ve cómo se desmorona su apoyo político. Y sigue insistiendo: "Seré presidente".
Marçal quiere "dominar" con vídeos virales y tests antidopaje, pero el apoyo se agota
247 - En el podcast Flow, Pablo Marçal, candidato de extrema derecha a la alcaldía de São Paulo, encontró un ambiente más que cómodo para presentar sus propuestas sin enfrentarse a preguntas incisivas. Con la confianza de quien cree tener todas las respuestas, habló de su idea de crear dos millones de empleos en las afueras de la ciudad, comparando São Paulo con una "empresa" que necesita una buena gestión, sin explicar cómo lo logrará sin usar un solo centavo de dinero público, como enfatizó.
Al hablar de la "economía de la atención", Marçal reveló su verdadera estrategia: viralizarse a cualquier precio. Para ello, prometió incluir pruebas de drogas en el próximo debate, afirmando que tres de sus competidores son "rastreadores" y que no dudará en hacerles pruebas de cocaína.
A pesar de sus declaraciones, admitidamente "estúpidas", Marçal insiste en que su campaña es limpia y libre de clientelismo político vinculado al crimen organizado. "En el proceso electoral, hay que ser idiota". "Para la gente a la que le gusta esto, tengo que presentar esto", dijo.
Marçal también presentó un nuevo modelo de gobierno al que llamó "governismo", un sistema que, según él, se regirá por leyes divinas. Además, el candidato hizo una revelación personal al admitir su adicción a la masturbación, en un intento de demostrar que ha superado problemas del pasado y está listo para dirigir la ciudad más grande del país.
Mientras intenta posicionarse como el principal factor disruptivo de las elecciones, el apoyo político a su campaña parece debilitarse. Con el decidido apoyo del gobernador Tarcísio de Freitas y del alcalde Ricardo Nunes por parte de Jair Bolsonaro, el entrenador, cuya campaña ya ha enfrentado acusaciones de vínculos con personas presuntamente involucradas en el tráfico de cocaína del PCC, podría descubrir que, en última instancia, no le quedará mucho apoyo para desviar.
A pesar de esto, Marçal mantiene la confianza, declarando en la conversación: "Seguiré siendo presidente. Serviré. Brasil necesita arreglar São Paulo primero". Se comparó con expresidentes outsiders que cometieron errores, como Fernando Collor de Mello, admitiendo: "Necesito políticos; no se puede construir sin ellos. Todo el que quiera ser el loco de la carreta se bajará del caballo y querrá ser el caballo. No funcionará".
Incluso en aislamiento, Marçal parece albergar la ilusión de que, sin el apoyo necesario, su ambición podría desvanecerse antes de siquiera despegar. Aunque insiste en mantener su ritmo frenético, es como si alimentara demasiado su confianza en sí mismo, arriesgándose a quemarse antes de alcanzar su sueño.


