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Las ONG presentan una queja ante la OEA contra la detención de manifestantes.

La ONG Justiça Global y el Instituto de Defensores de Direitos Humanos apelaron a la Organización de los Estados Americanos para que denunciara las circunstancias de la detención, durante las protestas en Río de Janeiro, de 190 activistas, siete de los cuales permanecen detenidos en el complejo penitenciario de Bangu, donde se encuentran los criminales más buscados del Estado; según las organizaciones, la detención fue arbitraria y se basó en pruebas endebles.

La ONG Justiça Global y el Instituto de Defensores de Direitos Humanos apelaron a la Organización de los Estados Americanos para denunciar las circunstancias de la detención, durante las protestas en Río de Janeiro, de 190 activistas, siete de los cuales permanecen detenidos en el complejo de Bangu, donde se encuentran recluidos los principales criminales del Estado; según las organizaciones, la detención fue arbitraria y se basó en pruebas endebles (Foto: Gisele Federicce).

Isabela Vieira
Reportero de Agência Brasil

Río de Janeiro – Organizaciones de derechos humanos han apelado a la Organización de los Estados Americanos (OEA) para que denuncie las circunstancias de la detención de activistas durante las protestas en la capital, Río de Janeiro. La organización no gubernamental (ONG) Justiça Global y el Instituto de Defensores de Derechos Humanos (DDH) cuestionan los criterios para la detención de 190 personas, de las cuales siete permanecen detenidas en el complejo penitenciario de Bangu, donde se encuentran recluidos los criminales más buscados del Estado. Cuatro de ellas obtuvieron hoy (25) un recurso de habeas corpus.

Según organizaciones de derechos humanos, la detención de los activistas fue arbitraria y se basó en pruebas endebles. «No hay pruebas materiales, ni vídeos, solo testimonios, generalmente el de un agente de policía, que podría ser el mismo acusado de cometer una serie de abusos», declaró Natália Damazio, abogada de Justiça Global que participó en la redacción de la denuncia, la cual también critica el uso de armas letales durante la protesta del día 15.

Las instituciones también cuestionan la aplicación de la Ley de Organizaciones Criminales (Ley 12.850), aprobada en agosto de este año, contra los activistas, una práctica considerada excesiva incluso por la OAB (Colegio de Abogados de Brasil), y la negativa de los tribunales a liberarlos aun después de que la Fiscalía General del Estado haya retirado o modificado la orden de arresto. Asimismo, se denuncian retrasos en la ejecución de las órdenes de libertad, que en ocasiones tardan hasta cinco días.

Como ejemplo de detenciones arbitrarias durante protestas, las organizaciones destacan, entre 190 casos, el de Rafael Vieira, un hombre sin hogar detenido durante más de 100 días con un cubo de lejía, alcohol y una escoba en las manos. «Iba a limpiar el lugar donde duerme cuando lo detuvieron en la manifestación. Varias solicitudes de liberación han sido denegadas porque no tiene domicilio fijo. Este es un ejemplo de un caso particularmente arbitrario», enfatizó el abogado.

Para las organizaciones, otro caso preocupante es el de la estudiante de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, Daniela Soledad dos Santos Barbosa, quien inició una huelga de hambre hasta ayer (24) y se encuentra entre las personas detenidas que deberían ser liberadas a partir de hoy. Según Justiça Global, la detención de Daniela se basó en la declaración del agente de policía que la arrestó, tal como consta en el informe policial.

“La aplicación de esta ley (12.850) está plagada de inconstitucionales, como el poder arbitrario de la policía en las detenciones y la imputación de delitos no excarcelables. Es una ley que se ha aplicado de forma abusiva, sin criterios, con la intención de reprimir y desmovilizar políticamente”, afirmó Natália.

Según Justiça Global, que realizó una manifestación frente al Tribunal de Justicia esta tarde, las denuncias ante la OEA suelen recibir respuesta en pocos días. Se espera que la organización exija una respuesta del gobierno brasileño respecto a las denuncias. Además de garantizar la libertad de los activistas, las organizaciones esperan evitar que se presenten cargos penales contra otros manifestantes.

Contactadas por Agência Brasil, la Secretaría de Estado de Asistencia Social y la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República no hicieron comentarios sobre la denuncia presentada ante la OEA.

Edición: Nadia Franco