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Pezão promete acción rápida en el caso de la niña que fue apedreada.

El gobernador Luiz Fernando Pezão y la secretaria de Estado de Asistencia Social y Derechos Humanos, Teresa Cosentino, se reunieron con representantes de Umbanda y Candomblé en el Palacio de Guanabara. "La intolerancia es un delito ante la ley; nadie puede ser discriminado por sus creencias religiosas. Es deber del Estado garantizar este derecho y brindar un trato digno y humano. Esto debería aplicarse a cualquier tipo de delito. Debemos buscar un trato humano en todos los casos", declaró Pezão.

22 de junio de 2015 - Rio de Janeiro - RJ - El Gobernador Luiz Fernando Pezão recibe a representantes y líderes religiosos en su despacho del Palacio de Guanabara, en la zona sur de Río. Foto: Carlos Magno. (Foto: Leonardo Lucena)

Prensa en Brasil - El gobernador Luiz Fernando Pezão y la secretaria de Estado de Asistencia Social y Derechos Humanos, Teresa Cosentino, se reunieron este lunes (22 de junio) con representantes de Umbanda y Candomblé en el Palacio de Guanabara.

El grupo solicitó celeridad en las investigaciones para dar con el paradero de los agresores de Kayllane Campos, de 11 años, quien fue golpeada en la cabeza con una piedra el día 14 del mes pasado en Vila da Penha, Zona Norte de Río.

Los líderes religiosos también pidieron al gobernador mejoras en la capacitación policial para abordar casos de intolerancia religiosa. Kátia Marinho, abuela del adolescente agredido, participó en la reunión con el gobernador.

Todas nuestras comisarías tienen el deber de investigar casos de esta naturaleza y, sin duda, nuestros agentes deben estar preparados para ello. La intolerancia es un delito ante la ley; nadie puede ser discriminado por sus creencias religiosas. Es deber del Estado garantizar este derecho y brindar un trato digno y humano. Esto debería aplicarse a cualquier tipo de delito. Debemos buscar un trato humano en todos los casos», declaró Pezão.

La Ley Federal brasileña 7.716 de 1989 considera la discriminación o el prejuicio contra las religiones un delito sin fianza. Además de que el acusado no puede pagar la fianza para permanecer en libertad mientras espera el juicio, la ley considera estos casos imprescriptibles: el acusado puede ser castigado en cualquier momento, independientemente del momento en que ocurrió el acto. La pena es de prisión de uno a tres años y multa.

«Es misión del Estado consolidar políticas capaces de prevenir casos como estos. Debemos luchar por la tolerancia, sí, pero la mayor lucha es por el respeto», afirmó Teresa Cosentino.