En Río de Janeiro se incautaron cerca de 4.500 armas de fuego entre enero y julio.
Entre enero y julio de este año, se decomisaron 324 rifles, 22 subfusiles, 2.063 pistolas y 2.049 revólveres en todo el estado de Río de Janeiro, según el ISP (Instituto de Seguridad Pública). Para combatir el tráfico ilegal de armas, la Comisaría Especializada en Armas, Municiones y Explosivos (DESARME) utiliza tecnología en sus labores de investigación e inteligencia. Un nuevo sistema informático en desarrollo recopilará información detallada en una base de datos para apoyar las investigaciones.
Entre enero y julio de este año, se decomisaron 324 rifles, 22 subfusiles, 2.063 pistolas y 2.049 revólveres en todo el estado de Río de Janeiro, según el Instituto de Seguridad Pública (ISP). Para combatir el tráfico ilegal de armas, la División Especializada en Armas, Municiones y Explosivos (Desarme) utiliza tecnología en sus labores de investigación e inteligencia.
Un nuevo sistema informático, actualmente en desarrollo, recopilará información detallada en una base de datos para apoyar las investigaciones. Esto proporcionará a los investigadores información precisa sobre cada arma incautada en el estado.
Según el jefe de la Unidad de Desarme, André Leiras, para obtener datos estadísticos más precisos, la unidad propuso algunos cambios sistémicos en el departamento de informática de la Policía Civil, con el fin de que la información presentada sea más fiable. «La propuesta consiste en que, tras el análisis forense, estos datos se reintegren al sistema. Esto facilitará la investigación».
Con el nuevo modelo, los investigadores tendrán acceso a información adicional. Leiras enfatizó que cada arma incautada es examinada y que, durante esta verificación, surgen datos que no se incluyen en el registro inicial. Se trata de detalles técnicos que solo el experto puede proporcionar. "Son estos detalles los que nos permiten saber, por ejemplo, el origen de fabricación del arma. Es posible identificar si un AK-47 es ruso o chino".
André Leiras también informó que, según la propuesta, todos los informes forenses se incorporarán automáticamente a la base de datos. “Queremos averiguar el origen de estos rifles. Saber qué ruta siguieron para llegar a Río y quiénes son las personas u organizaciones criminales involucradas”.
Troca de información
La Unidad de Desarme intercambia información constantemente con todas las comisarías de la Policía Civil de Río de Janeiro y otros estados. Además, colabora con agencias nacionales e internacionales, como la DEA (Administración para el Control de Drogas) y la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) de Estados Unidos. También colaboran la Policía Federal, la Policía Federal de Carreteras, el Servicio Federal de Impuestos Internos (SFI) y el Ejército, así como agencias de inteligencia.
Con el trabajo actual, es posible realizar investigaciones cualificadas basadas en información de inteligencia. Según Desarme, un rifle tiene un valor de entre 50 y 70 reales en el mercado negro. En una compra legal, en Estados Unidos, por ejemplo, el arma costaría 1,5 dólares.
Todos los puntos de entrada al estado están sujetos a inspección. Como resultado, en junio, la Policía Civil decomisó 60 fusiles de asalto en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, procedentes de Miami.