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El narcotráfico en Río adopta un modelo corporativo y crea hasta 25 funciones internas.

Las facciones se han vuelto más profesionales, con una división de tareas, el uso de tecnología y sectores especializados para controlar territorios.

Helicóptero sobrevuela comunidad durante operativo policial (Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil)

247 - El narcotráfico en Río de Janeiro ha experimentado un acelerado proceso de reorganización y hoy opera de forma similar a una gran empresa, con una clara división de tareas, una fuerza laboral especializada y sectores internos bien definidos. La estructura, cada vez más compleja, abarca desde puestos tradicionales hasta puestos de reciente creación relacionados con tecnología, finanzas, logística y control territorial.

Una encuesta del periódico El GloboCon base en información de la División de Represión a las Drogas (DRE) de la Policía Civil, del Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro (MPRJ) y de entrevistas con ex integrantes de la red de narcotráfico mediada por la Central Sindical de Favelas (Cufa), se identificaron al menos 25 roles distintos que actualmente componen la maquinaria del crimen organizado en el estado.

Según la DRE (División Especializada de Control de Drogas), al menos 20 de estos puestos se identificaron durante importantes operativos realizados en 2024 y 2025, además de investigaciones financieras y patrimoniales que permitieron comprender la cadena de mando de las facciones. Para el director de la DRE, Moysés Santana, el modelo adoptado demuestra claramente el nivel de profesionalización alcanzado. "El modelo actual demuestra que el narcotráfico en Río opera con una estructura funcional altamente segmentada y profesionalizada", afirmó. En su opinión, se trata de una empresa a gran escala.

A pesar de la modernización, persisten los roles tradicionales, conocidos durante décadas, como jefe comunitario, gerente general, gerente administrativo (conocido como "fideicomisario"), operadores logísticos y financieros, soldados, barqueros, operadores de radio y campesinos. La diferencia, según los investigadores, radica en el surgimiento de nuevos puestos impulsados ​​por los avances tecnológicos, el mayor poder militar y la expansión de las fuentes de ingresos.

Según el coordinador del Grupo de Trabajo Especializado en Seguridad Pública del Ministerio Público de Río de Janeiro (Gaesp), el fiscal Fabio Corrêa, la transformación cobró impulso en el período pospandemia. Explica que facciones como el Comando Vermelho comenzaron a priorizar el control territorial, adoptando prácticas similares a las de las milicias. «El narcotráfico se volvió casi una actividad secundaria», resume el fiscal. Según él, dominar las calles, los residentes, los negocios, los servicios, internet e incluso las fiestas funk resultó ser más estratégico y lucrativo que simplemente competir por el precio de la droga.

Ingeniería de barricadas y logística clandestina

Entre los roles más emblemáticos de este nuevo modelo se encuentra el de administrador o mentor de barricadas, responsable de planificar, instalar y mantener los bloqueos en las entradas de las comunidades. Estos delincuentes determinan la ubicación de los obstáculos para retrasar o desviar las operaciones policiales. Las investigaciones indican que esta actividad implica su propia logística y financiación continua.

En noviembre, la Policía Civil arrestó a Cosme Rogério Ferreira Dias, identificado como el "autor intelectual de las barricadas", en un condominio de lujo en Recreio dos Bandeirantes. Según los investigadores, actuaba como jefe del brazo financiero responsable de mantener los bloqueos en zonas dominadas por el Comando Vermelho, utilizando recursos procedentes del blanqueo de capitales y la recepción de metales robados. Durante el operativo, se incautaron aproximadamente 20 toneladas de cobre, además de vehículos de lujo.

El fiscal Fabio Corrêa explica que las barricadas han evolucionado con los años. Comenzaron de forma rudimentaria, evolucionaron hasta el uso de vías ferroviarias y hoy en día incluyen estructuras electrificadas, explosivos y sistemas de detonación remota. «Es una nueva función, surgida de esta guerra por el territorio y la electrificación de las barreras», afirmó.

Vigilancia aérea y contrainteligencia

Otra área que ha cobrado relevancia es el monitoreo de drones. Según la DRE, existen gerentes responsables de reclutar operadores, adquirir equipos y coordinar el uso de drones, inhibidores y detectores. Además, han surgido unidades especializadas en contrainteligencia aérea, con la misión de capturar drones pertenecientes a las fuerzas de seguridad.

Las investigaciones del Ministerio Público de Río de Janeiro (MPRJ) indican que miembros del Comando Vermelho (Comando Rojo) utilizan drones y cámaras para monitorear los movimientos policiales en tiempo real. En mensajes analizados por el Ministerio Público, uno de los líderes de la facción incluso defendió la compra de drones con visión nocturna, afirmando: "Tenemos que adaptarnos a la tecnología, ¿entiendes?". En otro intercambio, ordenó: "Levanten el dron", recibiendo como respuesta: "Arriba".

Según Gaesp, este es un sector que no existía hasta hace unos años. «Hoy en día, existen grupos que planifican vuelos, realizan monitoreo e incluso operaciones de contrainteligencia aérea», explicó Corrêa.

Eventos, bailes y lavado de dinero.

Las investigaciones también identifican la participación de organizadores de eventos y fiestas funk, especialmente en grandes complejos como Penha y Alemão. Según Moysés Santana, estos eventos se utilizan para movilizar fondos de origen ilícito. Fabio Corrêa enfatiza que las manifestaciones culturales han sido apropiadas por facciones como herramienta de control social. «El narcotráfico utiliza este espacio para generar sentido de pertenencia, difundir valores y crear una narrativa que facilita el reclutamiento de jóvenes», afirmó.

Combate antiaéreo y escalada militar

Con el aumento del uso de helicópteros en las operaciones policiales, las facciones crearon grupos específicos de combate antiaéreo. Según el Ministerio Público, estos grupos reúnen a francotiradores y operadores de munición trazadora, quienes corrigen los disparos en el aire. "La idea es precisamente derribar las aeronaves", dijo Corrêa.

En un operativo en el Complejo Israel, la policía encontró estructuras adaptadas para este tipo de ataque, incluyendo posiciones protegidas por muros de hormigón y aspilleras para sostener fusiles con miras telescópicas. En aquel momento, el entonces Secretario de la Policía Civil informó que los ataques a aeronaves habían aumentado un 700% en cinco años.

Extorsión, robo y expansión de ingresos.

El control territorial también dio origen a la figura del administrador de extorsión, responsable de organizar las recaudaciones a comerciantes y residentes, registrarlas y transferir el dinero a la dirección. "Es una organización que controla la recaudación, lleva la contabilidad y transfiere sistemáticamente el dinero a la dirección", explicó Fabio Corrêa.

El robo de vehículos y carga ya no es una actividad secundaria, sino que se ha integrado en la maquinaria financiera de las facciones criminales. Según Gaesp, existen equipos específicos para este tipo de delito, con apoyo logístico y protección territorial. «Hay alquileres de naves, todo a nombre de testaferros», detalló el fiscal.

Túneles, búnkeres y funciones auxiliares

La sofisticación también incluye mano de obra especializada para la construcción de túneles, búnkeres y vías de escape subterráneas. Según Moysés Santana, el patrón encontrado en diferentes comunidades indica la existencia de profesionales dedicados a la excavación y el mantenimiento de estos espacios.

Además, existen roles auxiliares, como el de la “hormiga”, encargada de transportar pequeñas cantidades de droga; el “fiel”, que patrulla la comunidad durante la madrugada para observar movimientos; y los jóvenes reclutados sólo los fines de semana, conocidos como “sabatinos” o “de calle”.

¿Por qué se ha vuelto tan sofisticada la trata de personas?

Según la Policía Civil, dos factores explican la modernización de esta estructura: la necesidad de protección contra operaciones estatales cada vez más especializadas y la defensa interna ante disputas entre facciones rivales. «Las organizaciones criminales han comenzado a invertir en sus propios mecanismos de contrainteligencia criminal», afirmó Santana.

El delegado cree que el nivel actual de profesionalización se debe a una combinación de poder económico, control territorial y baja percepción de riesgo. Según él, el número de puestos podría ser aún mayor en zonas con control consolidado. «En los grandes complejos, este número tiende a ser aún mayor, dada la existencia de sectores estructurados dedicados a la logística, las finanzas, la defensa, las comunicaciones, los eventos y la inteligencia criminal», concluyó.

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