Costa se declara víctima de partidos políticos y pide indulto judicial.
En respuesta a las acusaciones contra él en el Tribunal Federal de Paraná, la defensa del ex director de Petrobras Paulo Roberto Costa reconoce que ayudó en el fraude contractual, pero dice que Costa sucumbió a "demandas y deseos partidistas" y está arrepentido de todas sus acciones.
Por Felipe Luchete, de Abogado El exdirector de Petrobras, Paulo Roberto Costa, quien dirigió el sector de suministro de la compañía hasta 2012, presentó el miércoles 4 de febrero una respuesta a los cargos por los que se le imputaron en el Tribunal Federal de Paraná. En el documento, la defensa reconoce haber colaborado en el fraude contractual, pero afirma que Costa cedió a los deseos y exigencias partidistas y se arrepiente de todos sus actos.
El abogado João Mestieri optó por un documento de 28 páginas, contradiciendo a los abogados defensores que cuestionan las etapas de la investigación o cuestionan la validez de cada acusación. La estrategia de Mestieri es más efectiva: señala que su cliente cooperó plenamente con la Operación Lava Jato tras firmar un acuerdo de culpabilidad y, por lo tanto, merece un indulto judicial.
El testimonio del Dr. Paulo Roberto Costa fue el más completo, confiable y eficaz imaginable. Tanto es así que abrió ante los fiscales federales un universo de hechos, previamente inimaginable, así como los elementos esenciales para refutar la autoría y comprender la magnitud de los problemas, afirma el documento.
La defensa sostiene además que el cliente "era un empleado extremadamente dedicado": ingeniero mecánico, ingresó a Petrobras a través de un concurso público en 1977 y soñaba con "retirarse como director o presidente de la empresa".
El problema es que las cualificaciones técnicas no eran suficientes para ascender, argumentan los abogados, lo que llevó a Costa a buscar nombramientos políticos. El documento no menciona nombres de políticos ni de líderes de partidos.
Nombrado director de suministros, Costa comenzó a vivir una auténtica pesadilla, según Mestieri, ya que tenía que tomar decisiones basadas en la interferencia política. "Con la presión que soportaba para resolver problemas que ni siquiera eran de su competencia, firmó su carta de renuncia en abril de 2012", relata el abogado.
Según él, la delación no sólo ayudó en los procesos en curso sino que también será fundamental en cualquier otro proceso que pueda iniciarse en el futuro involucrando a Petrobras.
