Itaipú refuerza su impacto social y ambiental con centros de cooperación en Paraná y Mato Grosso do Sul.
Esta iniciativa conecta a entidades locales para construir estrategias colectivas y abordar desafíos como la salud pública, la generación de ingresos y la gestión ambiental.
247 - Cuando Celso dos Santos reflexiona sobre la construcción de políticas públicas colectivas, recuerda su trayectoria de cuatro décadas en movimientos sociales en defensa de la población negra y la educación de calidad. Residente de Paranavaí (PR), este profesor de 55 años participa en los Centros de Cooperación Socioambiental, una iniciativa que busca fortalecer el impacto colectivo en la región noroeste de Paraná. El programa forma parte de Itaipú Mais que Energia, una estrategia de la central eléctrica binacional alineada con las directrices del gobierno federal y presente en 434 municipios de Paraná y el sur de Mato Grosso do Sul.
Además de fomentar el debate, los grupos estructuran acciones concretas para el desarrollo local. Durante las reuniones, los representantes de las entidades establecen temas prioritarios y aplican la metodología de la Teoría del Cambio, un modelo que permite estructurar estrategias con objetivos, plazos e indicadores de impacto. En el grupo al que pertenece, Celso contribuyó a la formulación de un plan para ampliar la red de atención primaria, con el objetivo de reducir las distancias entre clínicas y aumentar la presencia de especialistas al servicio de la población.
“Los proyectos colectivos son esenciales porque involucran directamente a quienes experimentan los problemas de primera mano, como el precario estado de la salud pública. Trabajamos juntos para diagnosticar y construir soluciones, comprendiendo cómo las dificultades iniciales son parte de desafíos aún mayores”, enfatiza Celso.
Según Enio Verri, director general de Itaipú Binacional, el propósito de los Centros de Cooperación Socioambiental es integrar a diferentes actores sociales en la búsqueda de soluciones conjuntas. “La misión es aunar el compromiso ambiental y social. La idea es unir fuerzas con ministerios, instituciones, universidades y movimientos sociales para trabajar en conjunto. Nuestro objetivo es un país más justo, tanto social como ambientalmente”, afirma.
Metodología e impacto
Los grupos centrales forman parte del acuerdo de Gobernanza Participativa para la Sostenibilidad y utilizan la Teoría del Cambio como herramienta metodológica. El modelo permite a cada grupo diseñar una ruta lógica de transformación, estableciendo objetivos e indicadores claros que garantizan la eficacia de las acciones propuestas. Entre los temas más debatidos se encuentran la salud pública, la gestión de residuos, la calidad del agua, la generación de empleo e ingresos, la educación y la deforestación.
Para Silvia Andréa, directora de una cooperativa de recicladores en Colorado (PR), participar en el centro local aportó nuevas perspectivas a la comunidad que coordina, compuesta por 25 familias que viven de la recolección selectiva de residuos y la educación ambiental. “Es un horizonte que se abre para nuestra cooperativa. Tenemos una comunidad unida y participativa que depende de estas acciones y puede desarrollar sus propios proyectos”, afirma Silvia.
Los temas transversales son una característica central del programa. Al hablar de saneamiento básico, por ejemplo, el grupo también analiza sus repercusiones en la salud, el medio ambiente y la generación de ingresos. Este enfoque integral contribuye a que las acciones tengan un impacto más amplio y estructurado.
Carlos Carboni, director de coordinación de Itaipú, subraya la importancia del trabajo en red. “Los centros son fundamentales para integrar a las entidades locales y fomentar acciones de intervención directa en las comunidades. Necesitamos aunar esfuerzos y experiencias para afrontar desafíos como el cambio climático y la desigualdad social, impulsando una verdadera transformación en nuestros territorios”, afirma.
Iniciativas concretas y transformaciones locales
Desde su creación, los centros ya han generado propuestas concretas para varios municipios. En Curitiba y la Región Metropolitana, se elaboró un diagnóstico ambiental para fundamentar políticas públicas centradas en la calidad del agua. En la región de Campos Gerais, la necesidad de formación profesional para jóvenes se convirtió en una prioridad, vinculando la educación con el mercado laboral como medio para reducir la deserción escolar.
El fortalecimiento de la agricultura familiar también fue un tema central. Antônio Ostrufk, agroecólogo del Núcleo de Campos Gerais, destaca la necesidad de crear las condiciones para que los jóvenes permanezcan en el campo. «Nuestra mayor preocupación son los jóvenes, ya que muchos terminan abandonando la región en busca de trabajo y oportunidades. Queremos demostrar que es posible vivir de la agricultura y tener una buena calidad de vida, siempre que adoptemos prácticas sostenibles», enfatiza.
En la región norte de Pioneer, la gestión de residuos sólidos se identificó como uno de los principales desafíos. Entre las propuestas debatidas figuraban la regularización de los vertederos, la ampliación de la educación ambiental en las escuelas y la capacitación de las asociaciones de recicladores. En la región centro-sur de Paraná, el debate se centró en la diversificación de la base económica, con incentivos para la distribución de la producción local y apoyo técnico a los pequeños productores.
Expansión y cualificación
Desde el lanzamiento del programa en septiembre de 2024, más de diez mil personas ya han participado en las reuniones presenciales y en línea promovidas por los centros. Para 2025, la agenda incluye nuevas reuniones, así como talleres sobre cambio climático y gestión de residuos sólidos.
El director general de Itaipu Parquetec, Irineu Colombo, subraya la importancia de la formación continua. “Con la consolidación de cada centro, nuestro papel es facilitar reuniones y promover una formación integral, para que los participantes tengan claridad sobre cómo actuar para impulsar el cambio. El contenido contribuirá a desarrollar el pensamiento crítico de los participantes y las comunidades involucradas”, concluye.