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Jorginho Mello contradijo al secretario de Educación al aprobar el fin de las cuotas raciales en Santa Catarina.

Un informe técnico señaló los riesgos legales, institucionales y sociales de la medida.

Jorginho Mello (Foto: Roberto Zacarias/SecomGOVSC)

247 - La Secretaría de Educación del Estado de Santa Catarina (SED) emitió un dictamen técnico en el que se oponía a la eliminación de las cuotas raciales en el estado y advertía sobre los riesgos legales, institucionales y sociales de la medida. Sin embargo, su postura fue ignorada por el gobernador Jorginho Mello (PL), quien sancionó la nueva legislación. El documento, elaborado por la Dirección de Educación del departamento, argumentó que la prohibición de la discriminación positiva viola la Constitución y los compromisos internacionales asumidos por Brasil, además de profundizar las desigualdades históricas en un estado marcado por las asimetrías raciales, según un análisis interno obtenido por [nombre de la fuente faltante]. Folha de São Paulo.

El dictamen, enviado a la Casa Civil de Santa Catarina el 12 de enero, buscaba convencer al Poder Ejecutivo de vetar el proyecto de ley entonces propuesto que prohíbe la reserva de plazas por criterios raciales. En el texto, la secretaría ofrece un panorama histórico de la acción afirmativa y el acceso a la educación en el país, destacando que «desde la colonización, la sociedad brasileña se ha estructurado por la racialización, con la explotación de la población negra esclavizada y la violencia contra los pueblos indígenas, generando una jerarquía racial duradera». El documento también afirma que «el racismo en Brasil es un fenómeno estructural e institucional».

El SED (Departamento Estatal de Educación) argumenta además que las instituciones educativas no están desvinculadas de la realidad social y que las desigualdades raciales se reflejan y reproducen históricamente en los espacios formativos. Según el departamento, «mantener políticas de acción afirmativa basadas en la raza en el estado de Santa Catarina es una necesidad urgente e ineludible», ya que el avance de estas políticas reafirma el compromiso con la justicia social, los derechos humanos y la construcción de una sociedad democrática y pluralista.

Según el dictamen, la eliminación de las cuotas raciales podría generar importantes consecuencias institucionales, legales y políticas, así como impactos negativos en la imagen pública del estado. Desde una perspectiva legal, la Dirección de Educación considera que la medida contradice el marco constitucional, el Estatuto de Igualdad Racial y las decisiones consolidadas del Supremo Tribunal Federal (STF), históricamente favorables a la acción afirmativa, lo que daría lugar a litigios.

En el ámbito institucional, la secretaría advirtió que las universidades y los programas de posgrado podrían sufrir sanciones indirectas en los procesos de evaluación y financiamiento, especialmente debido a los criterios de la CAPES y las directrices federales que exigen políticas de equidad e inclusión. El texto argumenta que «en este contexto, la prohibición de la acción afirmativa atenta directamente contra el mandato constitucional estatal, al impedir la adopción de instrumentos legítimos para la inclusión y la superación de las desigualdades históricas en el acceso a la educación superior».

A pesar de las advertencias, el gobernador sancionó la ley el jueves pasado (22). La norma, redactada por el diputado Alex Brasil (PL), prohíbe la reserva de plazas no solo para la admisión de estudiantes, sino también para la contratación de docentes, técnicos y otros profesionales. El gobierno estatal defiende la medida argumentando que promovería una competencia más justa, la meritocracia y un mejor acceso para candidatos económicamente vulnerables.

La legislación prevé una multa de R$ 100 por convocatoria pública en caso de incumplimiento y la posibilidad de suspender la financiación estatal a las instituciones. Quedan excluidos de la prohibición los cupos para personas con discapacidad, los basados ​​exclusivamente en criterios económicos y los destinados a estudiantes de escuelas públicas estatales.

El impacto recae principalmente en la Universidad Estatal de Santa Catarina (Udesc), pero también afecta a las instituciones del sistema Acafe, que se benefician de recursos públicos del programa Universidad Libre, así como a las instituciones privadas que reciben becas de la Fumdesc. En un comunicado, la administración de la Udesc lamentó la sanción y afirmó que la medida atenta contra el interés público, representando "un retroceso inconstitucional y un daño irreparable al progreso social y científico de Santa Catarina".

La ley provocó una fuerte reacción de entidades y autoridades. La Secretaria de Diversidad e Inclusión del Ministerio de Educación, Zara Figueiredo, calificó la prohibición de "inmoral e inconstitucional". El Ministerio de Igualdad Racial, presidido por Anielle Franco, contactó con el Colegio de Abogados de Brasil (OAB) para buscar alternativas legales a la norma.

La sección de Santa Catarina del Colegio de Abogados de Brasil (OAB) emitió un dictamen que respalda el argumento de inconstitucionalidad. Según Daíra Andréa de Jesus, directora de inclusión y accesibilidad de la organización, «además de violar la Constitución, la medida ignora el papel de la acción afirmativa como instrumento legítimo para promover la igualdad material y la justicia social».

Actualmente, existe una demanda pendiente ante el Ministerio Público contra la ley estatal de Santa Catarina. Además, la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), junto con otras entidades, interpuso una Acción Directa de Inconstitucionalidad ante el Supremo Tribunal Federal (STF), lo que mantiene abierto el debate jurídico y político sobre el futuro de las cuotas raciales en el estado.

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