Policía Federal imputa a diez personas por la muerte de un adolescente indígena
Los acusados serán imputados por delitos como homicidio agravado y milicia privada. Consulten también las estadísticas sobre asesinatos de indígenas en el país.
247 La Policía Federal ha imputado a diez personas, todas indígenas, tras la muerte de Paola Rodrigues, de 13 años, también indígena. Los acusados serán imputados por homicidio agravado, tentativa de homicidio, uso y disparo de arma de fuego, daños agravados y milicia privada.
El homicidio ocurrió el 4 de diciembre de 2023, durante un conflicto armado en la Tierra Indígena Kaingang Cacique Doble, en una región ubicada en la zona norte de Rio Grande do Sul.
El grupo abrió fuego, obligando a las víctimas a huir y buscar refugio en la casa de uno de ellos, donde vivía Paola Rodrigues. Paola Rodrigues, una mujer indígena, recibió un disparo en la nuca y murió en el acto. Otros dos adolescentes resultaron heridos, pero sobrevivieron.

Al menos 208 indígenas fueron asesinados en Brasil a lo largo de 2023. Esta cifra se incluye en el informe "Violencia contra los Pueblos Indígenas", publicado por el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) en julio. La cifra representó un aumento del 15,5 % con respecto a 2022 (180). Fue el segundo peor resultado registrado desde 2014, cuando el consejo, vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), comenzó a utilizar datos oficiales para contabilizar los homicidios de indígenas. La metodología no considera los 17 homicidios que los autores del documento clasificaron como negligentes, es decir, no intencionales.
La tasa de homicidios del año pasado fue la segunda más alta, superada solo por la registrada en 2020, cuando 216 indígenas murieron violentamente. El consejo informó inicialmente que 182 indígenas habían sido asesinados ese año, pero esta información fue corregida posteriormente. Los 208 asesinatos también contradecían la tasa general de homicidios del país. Según el Foro Brasileño de Seguridad Pública, los asesinatos disminuyeron un 3,4 % en 2023 en comparación con 2022.
Los autores de la publicación, sin embargo, destacan que este año accedieron a una base de datos “más completa y actualizada” para tabular los casos de asesinatos, suicidios, mortalidad infantil y muertes por falta de atención en salud entre indígenas, lo que puede haber resultado en cifras más altas, dificultando las comparaciones con años anteriores.
Según el CIMI, en 2023, los estados de Roraima (47), Mato Grosso do Sul (43) y Amazonas (36) encabezaron la clasificación de estados con mayor número de homicidios. En conjunto, estos tres estados representaron casi el 40 % de los homicidios registrados en 26 de los 27 estados. La mayoría (171) de las víctimas tenían entre 20 y 59 años y fueron identificadas como hombres (179), mientras que las 29 restantes fueron registradas como mujeres.
“El ambiente institucional de ataques a los derechos indígenas se reflejó, en varias regiones del país, en la continuidad de invasiones, conflictos y acciones violentas contra las comunidades y en la persistencia de altas tasas de asesinatos, suicidios y mortalidad infantil entre estos pueblos”, añaden los responsables de redactar el documento.
Los datos del anuario son recopilados por los propios equipos del CIMI, con base en la base de datos del Sistema de Información de Mortalidad (SIM) y la información obtenida de la Secretaría de Salud Indígena (SESAI) mediante la Ley de Acceso a la Información (LAI). El CIMI registró 203 muertes por agresiones contra indígenas en 2021; 216 en 2020; 196 en 2019; 135 en 2018; 110 en 2017; 118 en 2016; 137 en 2015; y 138 en 2014.
“Las disputas en torno a los derechos indígenas al interior de los tres poderes del Estado se reflejaron en 2023 en un escenario de violencia continua y violaciones contra los pueblos indígenas y sus territorios”, señala Cimi en el informe, y agrega que el año pasado estuvo marcado por una serie de conflictos territoriales y asesinatos relacionados con peleas o desacuerdos, muchas veces alimentados por el alcohol.
Escenarios preocupantes
El informe del Cimi contiene datos igualmente preocupantes sobre otras formas de violencia contra los pueblos indígenas en Brasil. Según los datos, al menos 670 niños indígenas de entre cero y cuatro años murieron por causas prevenibles, es decir, como resultado de enfermedades, trastornos y complicaciones que podrían haberse controlado mediante atención médica, inmunización, diagnóstico y tratamiento adecuado. El informe también señala que al menos 180 indígenas se quitaron la vida.
En relación a los derechos territoriales, el Cimi registra 1.276 casos de violencia, distribuidos entre los subtipos de ocurrencia, omisión y retraso en la regularización de tierras (850); conflictos (150) e invasiones, explotación ilegal de recursos naturales y daños diversos a la propiedad (276).
El informe también denuncia lo que califica como “violencia por omisión de los poderes públicos”, destacando lo que los autores clasifican como casos de falta general de asistencia (66 ocurrencias), además de episodios en el ámbito de la educación escolar (61) y la salud (100).
Cimi critica la falta de señales claras del gobierno federal en la defensa de los territorios indígenas, especialmente en lo que respecta a la falta de definición respecto a la aprobación de la Ley nº 14.701, que establece el llamado marco temporal.
Según esta tesis, los pueblos indígenas solo tienen derechos sobre los territorios originales que ocupaban o ya reclamaban antes del 5 de octubre de 1988, fecha de la promulgación de la Constitución Federal. Poco antes de que los diputados y senadores federales aprobaran la ley, el Supremo Tribunal Federal (STF) dictaminó que la tesis por sí sola era inconstitucional.
¿Qué motivó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva a vetar este punto? Sin embargo, en diciembre, el Congreso Nacional anuló el veto de Lula y mantuvo el plazo.
El impasse entre los poderes Ejecutivo y Legislativo ha sido llevado a los tribunales por sectores tanto a favor como en contra de la ley. En abril, el juez Gilmar Mendes, del Tribunal Supremo, ordenó el inicio de un proceso de conciliación, suspendiendo el juicio de cualquier demanda relacionada con el asunto. Se espera que la comisión, creada para intentar llegar a un acuerdo entre las partes, inicie sus operaciones el 5 de agosto.
“La lentitud y falta de acción clara del gobierno federal en defensa de los territorios indígenas influyó directamente en el elevado número de conflictos registrados, muchos de los cuales implicaron intimidación, amenazas y ataques violentos contra comunidades indígenas”, señalan los autores del informe, resaltando que, de las 1.381 tierras y reivindicaciones territoriales indígenas existentes, 850 (o el 62%) aún tienen asuntos administrativos pendientes para su regularización.
De estos, 563 aún no han recibido ninguna acción gubernamental para su demarcación. En 2023, el mayor avance [en materia de políticas indígenas] se produjo en la creación o reestructuración de grupos técnicos (GT) para la identificación y demarcación de tierras indígenas, bajo la responsabilidad de la FUNAI. Esto indica la disposición de la agencia para avanzar con el primer paso en la regularización de las demandas territoriales que se han visto frenadas durante años.
El informe indica, sin embargo, que las obras avanzan lentamente: "Solo tres informes de identificación y delimitación fueron concluidos y publicados por la Funai en 2023. Y la falta de definición sobre el plazo impide prever si se cumplirán los plazos establecidos en las ordenanzas, ya que el gobierno duda y se ampara en la Ley 14.701/2023 para no avanzar con los trámites de demarcación", concluye Cimi.
Según la FUNAI, tras seis años de estancamiento en los procesos de demarcación, el gobierno federal aprobó ocho nuevas tierras indígenas el año pasado, y la Unión destinó más de R$200 millones a iniciativas de protección territorial y demarcación. Además, se asignaron aproximadamente R$5,3 millones para compensar las mejoras realizadas a los ocupantes legítimos desalojados de tierras indígenas.
Gobierno
Consultados, los Ministerios de Pueblos Indígenas y de Salud informaron que no han tenido acceso previo al informe difundido esta tarde y que se pronunciarán luego de analizar el documento.
En un comunicado, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública informó que la Fuerza Nacional de Seguridad Pública ha estado operando en territorios indígenas, según demanda, para coadyuvar con otras agencias en el mantenimiento del orden público y garantizar la seguridad e integridad de los bienes y de las personas.
Según el Ministerio, tan sólo en el primer semestre de este año, agentes de tropas federales participaron en operativos en 21 zonas indígenas de nueve unidades federativas, incluyendo acciones de combate a la minería ilegal, desalojo de personas no indígenas, protección de recursos naturales, realización de labores de policía ambiental e inspección ambiental.
Además de estas operaciones, la Fuerza Nacional también trabaja en la remoción de intrusos de las tierras Yanomami, Karipuna, Arariboia, Kayapó, Munduruku, Uru-Eu-Wau-Wau y Trincheira Bacajá, esta última ya concluida y actualmente se encuentra en proceso de monitoreo de la región y elaboración de un plan de sostenibilidad del territorio.
La nota del Ministerio informa también que los desalojos se dan en el ámbito de la Demanda de Incumplimiento del Precepto Fundamental (ADPF) 709, emitida por el Supremo Tribunal Federal (STF) en noviembre de 2023. El Supremo Tribunal Federal aprobó los planes operativos para la remoción de invasores de los siete territorios, destacando la necesidad de planes similares adaptados a la realidad de cada comunidad.
“Además, la Secretaría de Acceso a la Justicia (Saju) mantiene un diálogo constante con las comunidades indígenas y organizaciones como el Consejo Indígena Misionero (CIMI), recibiendo y articulando las demandas de las poblaciones en el ámbito del MJSP y con otros órganos del Gobierno Federal con el fin de garantizar la realización de los derechos de los pueblos indígenas”, concluyó el ministerio (con información de Agência Brasil).


