La industria es esencial para el desarrollo de Brasil, afirma el presidente de Fiesp.
Josué Gomes da Silva afirmó que el sector es esencial para que el país sea democrático, inclusivo y menos desigual. El BNDES anunció nuevas líneas de crédito para este segmento.
Agencia Fiesp - En conmemoración del Día de la Industria, el 25 de mayo, la Federación y Centro de Industrias del Estado de São Paulo (Fiesp y Ciesp), el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y el Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri) organizaron un evento para debatir sobre las vías para la reindustrialización del país. La sesión inaugural destacó la importancia de contar con una industria fuerte y próspera para que Brasil alcance el estatus de nación desarrollada.
En su discurso de apertura, el presidente de Fiesp, Josué Gomes da Silva, estableció una conexión entre los desafíos que enfrenta la democracia en Brasil y en todo el mundo, y la desilusión en Occidente. "Estas últimas tres o cuatro décadas de neoliberalismo han deshilachado el tejido social, y la clase media ha sufrido enormes pérdidas", afirmó Josué, señalando que el desarrollo (y la industria) se han trasladado a países asiáticos.
“Solo lograremos un país democrático, inclusivo y en crecimiento, con menos desigualdad, si recuperamos la industria manufacturera”, señaló Josué. Según él, con la pandemia y la guerra de Rusia contra Ucrania, Estados Unidos y Europa compiten ahora por ver quién se reindustrializa más rápido y cómo. “Brasil no puede quedarse atrás”, afirmó.
Según Josué, para que la industria brasileña recupere su antiguo protagonismo, se necesitan tres factores fundamentales: el sistema tributario, que requiere una reforma simplificadora con la adopción del Impuesto al Valor Agregado (IVA); el tipo de cambio, que debe ajustarse; y la tasa de interés, que es demasiado alta. Actualmente, supera en un 8% la inflación, pero ha sido excesivamente elevada durante décadas, frenando el crecimiento del país y debilitando el sector manufacturero. Para el presidente de Fiesp, este nivel de tasas de interés debe quedar en el pasado.
Según Josué, una vez abordados estos problemas macroeconómicos, es necesario implementar políticas industriales activas, como ya lo hacen muchos países, para estimular el sector. Aboga por una industria digitalizada, basada en tecnología innovadora, descarbonizada e integrada en las cadenas de valor globales.
En su presentación, el presidente del BNDES, Aloizio Mercadante, defendió el papel del banco como motor de desarrollo, destacando que la institución brindará un fuerte apoyo a la industria. Anunció que el banco de desarrollo desembolsará R$ 20 mil millones en créditos para inversiones en innovación en el país, con una tasa de interés del 1,7% anual y un período de gracia de dos años.
Se anunció la apertura de nuevas líneas de crédito para el sector. Entre ellas, una de R$ 2 mil millones destinada a las exportaciones, con una reducción del 61% en el diferencial del banco, y otra de R$ 2 mil millones, que podría alcanzar los R$ 4 mil millones, para que la industria exportadora tenga las mismas condiciones de financiación que la agricultura: 7,5% anual, con una tasa fija en dólares y un período de gracia de dos años.
El presidente del BNDES también declaró que se pondrá a disposición de las microempresas y pequeñas empresas créditos por un monto de entre 5 y 6 millones de reales a través de Sebrae, con un fondo de garantía. «Brasil necesita reducir el costo del capital», afirmó Mercadante. «El camino a seguir es a través del BNDES, y solo seremos fuertes si estamos unidos», concluyó.
El presidente de Ciesp, Rafael Cervone, destacó en su discurso los obstáculos estructurales y macroeconómicos que afectan a la industria brasileña, impactando la competitividad y restringiendo la capacidad de inversión. "Brasil ha desaprovechado obstinadamente oportunidades que las cadenas productivas brasileñas deberían aprovechar", afirmó.
Para él, es fundamental implementar políticas que favorezcan la competitividad del entorno empresarial para contrarrestar las políticas adoptadas por la Unión Europea, Estados Unidos y Asia. Argumentó que la reindustrialización del país debe basarse en tecnologías avanzadas en sus procesos industriales, una transición hacia una economía verde alineada con las tendencias globales, capacitación, investigación y desarrollo e innovación, así como previsibilidad y seguridad jurídica.