Arritmia cardíaca: entiende la patología que mató al defensa uruguayo Izquierdo
El futbolista Juan Izquierdo murió tras desplomarse durante un partido
Agencia Brasil El jueves pasado (22), durante un partido contra el São Paulo en el Estadio Morumbí, el defensa uruguayo de Nacional, Juan Izquierdo, se desmayó en el campo y fue trasladado al Hospital Israelita Albert Einstein. El primer informe médico indicó que el jugador llegó al lugar con un paro cardíaco de inicio indeterminado causado por una arritmia. Mediante maniobras de reanimación, incluyendo una desfibrilación, los equipos médicos lograron restablecer el ritmo cardíaco del atleta. Cinco días después de su ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI), donde requirió sedación y ventilación mecánica, Izquierdo falleció la noche del martes (27).
En su último partido, el defensa de 27 años cayó inconsciente al suelo en el minuto 39 del segundo tiempo, sin ningún contacto con otros jugadores. En las imágenes del partido se puede ver a Izquierdo tambalearse durante unos segundos antes de desplomarse. Luego lo sacan del campo en una ambulancia.
Veinte años antes de la muerte del uruguayo, el jugador del São Caetano Serginho se desmayó durante un partido en el mismo estadio. El brasileño también recibió atención médica en el campo y fue trasladado en ambulancia al hospital, donde falleció. Meses antes, a Serginho le habían diagnosticado una arritmia cardíaca.
Concepto
En general, el corazón late más lentamente durante el reposo y a un ritmo más rápido en situaciones de mayor esfuerzo o emoción. Sin embargo, en algunas personas los latidos del corazón pueden perder el ritmo. Datos de la Sociedad Brasileña de Arritmias Cardíacas (Sobrac) indican que la enfermedad puede afectar a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida y es responsable de la muerte súbita de alrededor de 300 brasileños cada año.
Por definición, las arritmias cardíacas son cambios en la generación o conducción del estímulo eléctrico del corazón, modificando el ritmo de los latidos del corazón. En su estado normal, llamado ritmo sinusal, el corazón se contrae rítmicamente, como resultado de las descargas eléctricas que realiza de forma regular.
“Cuando no existe esa regularidad se produce una alteración del ritmo cardíaco, conocida como arritmia. Si es rápida y completamente irregular, puede estar relacionada con fibrilación auricular”, destacó la entidad, citando el tipo más común de la enfermedad.
Tipos
Las arritmias cardíacas generalmente se manifiestan de tres maneras: cuando el corazón late demasiado lento (bradicardia), cuando el corazón late demasiado rápido (taquicardia) o cuando el corazón late irregularmente (fibrilación auricular, aleteo auricular y extrasístoles ventriculares, entre otras afecciones).
La fibrilación auricular, el tipo más común de arritmia sostenida, tiene una mayor incidencia entre las personas mayores y ocurre cuando las aurículas (cámaras superiores del corazón) tiemblan o fibrilan de manera inapropiada, provocando latidos irregulares y, generalmente, rápidos. Además de poder provocar insuficiencia cardíaca, facilitan la formación de coágulos en el interior de las aurículas, que pueden desprenderse y provocar accidentes cerebrovasculares (ACV).
Prevención
Para prevenir las arritmias cardíacas, así como otras enfermedades del sistema cardiovascular, Sobrac recomienda la adopción de hábitos de vida saludables, entre ellos:
- dieta equilibrada, rica en verduras, legumbres, frutas y cereales;
- moderar y, si es posible, evitar el consumo de bebidas alcohólicas y energéticas;
- cuidar la salud emocional;
- evitar el sedentarismo mediante la actividad física regular, siempre que el individuo sea evaluado por un cardiólogo antes de iniciar una rutina de ejercicios más intensa;
- consultar periódicamente a un cardiólogo.
Diagnóstico
También según la entidad, el diagnóstico inicial de arritmia cardíaca se puede realizar mediante una simple medición del pulso. “Coloca tus dedos índice y medio en la parte interna de tu muñeca, sobre el lugar donde sientes el pulso que corresponde a los latidos de tu corazón. Cuente el número de pulsos cada 15 segundos y multiplique el valor por cuatro”.
El resultado que se obtiene con la medición es la frecuencia cardíaca, es decir, el número de pulsaciones por minuto (BPM). En condiciones normales, incluido el descanso y las actividades ligeras habituales, su frecuencia cardíaca debe variar entre 50 y 100 BPM. Por encima de 100 BPM, la afección se clasifica como taquicardia y por debajo de 50 BPM, como bradicardia. En la fibrilación auricular, los impulsos son irregulares.


