¿Cómo puede ayudar el tratamiento individualizado contra la depresión?
Un estudio estadounidense analizó los circuitos cerebrales de 800 personas e identificó seis subtipos diferentes de la enfermedad con distintas respuestas al tratamiento.
Por Fernanda Bassette, de la Agencia Einstein - Realizar un diagnóstico correcto de la depresión es esencial para un tratamiento adecuado. Aunque el trastorno depresivo mayor es el más común, existen otros tipos de depresión, cada uno con sus propias características. Un estudio publicado en junio en la revista científica... Nature Medicine Se enumeraron seis subtipos de depresión y ansiedad, basándose en imágenes por resonancia magnética e inteligencia artificial. Según los autores, los hallazgos podrían ser útiles para facilitar el diagnóstico y predecir el mejor tratamiento para cada subtipo de la enfermedad.
El estudio involucró a 801 personas diagnosticadas con depresión o ansiedad. Se les realizó una resonancia magnética funcional (RMf), una prueba altamente específica para analizar la activación de las estructuras cerebrales, que no se utiliza rutinariamente en psiquiatría. Se evaluó la actividad cerebral de los voluntarios en reposo y durante el ejercicio para realizar análisis cognitivos y funcionales. Se compararon con 137 individuos sanos (grupo control).
Los autores se centraron en analizar imágenes de regiones cerebrales específicas que se sabe que influyen en la depresión. Mediante inteligencia artificial, lograron mapear seis patrones distintos de actividad cerebral en estas áreas.
A continuación, 250 participantes asignados aleatoriamente recibieron uno de los tres antidepresivos más comunes para tratar la afección: escitalopram, sertralina y venlafaxina, o fueron derivados a terapia cognitivo-conductual (TCC), una psicoterapia que considera diversos aspectos del paciente y su reacción ante determinadas situaciones. Los autores buscaban determinar si se producía un cambio en la respuesta al tratamiento según el subtipo de depresión, basándose en la actividad cerebral.
No solo descubrieron que sí, sino también que las diferencias en los subtipos se correlacionaban con los diversos síntomas reportados por los voluntarios. «Este estudio busca proporcionar una diferenciación más específica y exhaustiva para facilitar el diagnóstico de la depresión. Intenta aportar más especificidades al trastorno depresivo que ahora llamamos 'mayor'», analiza el psiquiatra Daniel Oliva, del Departamento de Bienestar y Salud Mental del Hospital Israelita Albert Einstein. «Una vez que tengamos estas especificaciones basadas en las características, podremos ofrecer un tratamiento más preciso a los pacientes».
¿Cómo se hace el diagnóstico?
La depresión afecta a aproximadamente 320 millones de personas en todo el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y su diagnóstico es principalmente clínico. El DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), la guía principal para el diagnóstico psiquiátrico, clasifica los trastornos depresivos en seis tipos: trastorno depresivo mayor, que presenta otras especificidades según la presentación; persistente o distímico; desregulación disruptiva del estado de ánimo; trastorno disfórico premenstrual; inducido por sustancias o medicamentos; o trastorno debido a otra afección médica.
Hoy en día, para diagnosticar el trastorno depresivo, analizamos la biografía del individuo, los síntomas reportados, las características psicológicas, los antecedentes familiares y el perfil genético. Se evalúan diversos factores para comprender el trastorno psiquiátrico en sí. La presentación y la combinación de cada uno de estos factores guiarán nuestro diagnóstico y recomendarán el mejor tratamiento, explica Oliva.
Alrededor del 30% de los pacientes son resistentes al tratamiento, lo que significa que no logran mejorar sus síntomas incluso después de al menos dos intentos de cambiar la medicación. Y hasta dos tercios de las personas con depresión no logran revertir completamente los síntomas a niveles considerados saludables.
El método actual de selección terapéutica se basa en ensayo y error, lo que puede llevar meses para obtener un medicamento eficaz; de ahí la importancia de un diagnóstico correcto e individualizado. Sin embargo, según Oliva, ya existen pruebas farmacogenéticas que evalúan la relación del metabolismo de un paciente con los medicamentos, lo que ayuda a los médicos en la práctica clínica a determinar qué medicamentos utilizar para cada individuo.
"Sigue siendo un método de prueba y error, pero no es una batalla naval al azar donde elegimos cualquier medicamento. Además de la evidencia científica que tenemos para cada tipo de trastorno y la experiencia clínica de los profesionales, existen diferentes pruebas, con distintos grados de fiabilidad, que ya nos guían hacia una ruta específica. El objetivo de este estudio es ofrecer una mayor sofisticación en este sentido, identificando subtipos de depresión basados en circuitos cerebrales activados", afirma el psiquiatra.
En su evaluación, es crucial que la medicina identifique con precisión qué circuito cerebral se ve afectado en la enfermedad para comprender mejor el diagnóstico, el tratamiento e incluso el pronóstico de la depresión; es decir, qué esperar de cada subtipo. "Es una perspectiva que está evolucionando para comprender y orientar mejor a los pacientes. Recordando que esto todavía es un estudio, no una designación definitiva, estamos reduciendo cada vez más el círculo en torno a los mejores agentes terapéuticos que pueden ayudar a tratar la depresión", concluye Oliva.



