Covid-19: Estudio dice que la mayoría de los pacientes con cáncer que se vacunan desarrollan anticuerpos.
Las investigaciones muestran que el 94 % de los voluntarios analizados desarrollaron una respuesta inmunitaria contra el coronavirus tras completar el programa de vacunación. Sin embargo, existen consideraciones importantes.
Alexandre Raith, de la Agencia Einstein - Las personas con cáncer tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves relacionadas con la COVID-19. Por otro lado, un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas (Estados Unidos) y la Universidad de Ginebra (Suiza) sugiere que la vacunación protege a la mayoría de este grupo.
El trabajo, publicado en la revista Cáncer de células, El estudio evaluó a 131 pacientes con cáncer que recibieron vacunas contra el coronavirus mediante tecnología de ARNm (como las de Pfizer y Moderna). Entre tres y cuatro semanas después de la segunda dosis, el 94 % desarrolló una buena respuesta inmunitaria. No se examinaron otras vacunas ni variantes del SARS-CoV-2.
Los científicos que participaron en esta investigación enfatizan la importancia de completar el esquema de vacunación de dos dosis para garantizar la protección contra el coronavirus, especialmente en estas personas. "Se dice que una sola dosis proporcionaría una defensa adecuada en ciertas situaciones. Sin embargo, esto podría no ser cierto en el caso de las personas con cáncer. El protocolo completo es importante para una respuesta de anticuerpos robusta", afirma Dimpy Shah, epidemiólogo y coautor del estudio.
Solo siete pacientes no produjeron anticuerpos tras las inyecciones. La mayoría (71%) había sido diagnosticada con cánceres hematológicos, como leucemia y mieloma. Un gran porcentaje (86%) se había sometido a quimioterapia o rituximab, un fármaco que actúa sobre el sistema inmunitario, en los últimos seis meses. Esto sugiere que los tratamientos que debilitan las defensas del organismo podrían influir en la respuesta a la vacuna.
Aunque se necesita más investigación para confirmar esta hipótesis, los autores del estudio argumentan que debería considerarse una tercera dosis tras finalizar el tratamiento oncológico. Además, enfatizan la importancia de mantener ciertas precauciones, como el uso de mascarillas y el distanciamiento físico, incluso después de la vacunación.
Es importante destacar que esta investigación presenta limitaciones. En primer lugar, el número de voluntarios involucrados es demasiado pequeño para extraer conclusiones categóricas, sobre todo considerando que existen diferentes tipos de cáncer, cada uno con sus propias particularidades y tratamientos. Además, los investigadores midieron la respuesta del sistema inmunitario, no la efectividad real (es decir, cuántas personas vacunadas no contrajeron la COVID-19, en comparación con las personas no vacunadas). Finalmente, la encuesta solo incluyó participantes estadounidenses y europeos: el 80 % eran blancos, el 18 % hispanos y el 2 % negros.
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