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Estudio brasileño revierte daños del síndrome de Rett y protege el cerebro en el espacio.

La investigación dirigida por Alysson Muotri utiliza medicamentos antirretrovirales para frenar la inflamación cerebral y apunta a aplicaciones médicas y espaciales.

Investigadores analizan modelos cerebrales en el laboratorio para estudiar enfermedades neurológicas y el envejecimiento (Foto: Nota de Prensa)

247 - Una investigación liderada por científicos brasileños ha identificado que la combinación de dos fármacos antirretrovirales logró ralentizar el daño neurológico asociado con el síndrome de Rett y, al mismo tiempo, proteger el cerebro contra los efectos del envejecimiento prematuro observado en entornos de microgravedad. Los resultados indican un avance significativo tanto en el tratamiento de una enfermedad genética rara como en la comprensión de los riesgos neurológicos que conllevan las misiones espaciales prolongadas.

El estudio fue realizado por un equipo coordinado por el neurocientífico brasileño Alysson Muotri, profesor de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y director del MuotriLab. La investigación se publicó en un artículo científico publicado recientemente en el repositorio de preimpresiones de bioRxiv.

Experimentos han demostrado que la combinación de lamivudina y estavudina —fármacos tradicionalmente utilizados para tratar infecciones virales como el VIH y la hepatitis B— logró bloquear los procesos inflamatorios en minicerebros humanos y ratones cultivados en laboratorio. Estos fármacos actúan interrumpiendo la transcripción del ARN viral, un mecanismo que, según los investigadores, también ha demostrado ser eficaz para frenar el daño cerebral asociado al envejecimiento acelerado.

El síndrome de Rett es un trastorno genético poco común causado por mutaciones en el gen MECP2, ubicado en el cromosoma X y responsable de la regulación de diversas funciones neurológicas. Afecta predominantemente a niñas, ya que las mutaciones en este gen en los niños suelen impedir la supervivencia durante la gestación. Los primeros síntomas aparecen en los primeros meses de vida, con regresión de las capacidades cognitivas, motoras y del habla, así como alteraciones respiratorias.

Según Alysson Muotri, la decisión de probar medicamentos antirretrovirales se debió a que el síndrome de Rett tiene una causa genética bien definida. "Llevo más de 20 años estudiando el síndrome de Rett, pero siempre con modelos neuronales en la Tierra, y ninguno de estos modelos incluía el factor de envejecimiento. Para saber cómo envejecen las personas con Rett, tendría que estudiar al mismo niño durante 10 o 20 años", afirmó.

Este desafío se superó con una serie de experimentos realizados fuera de la Tierra. Con el apoyo de la NASA, el equipo envió organoides cerebrales, conocidos como minicerebros, a la Estación Espacial Internacional (EEI). Estos modelos tridimensionales reproducen características esenciales del cerebro humano, incluyendo tejidos especializados y estructuras similares a vasos sanguíneos.

“Al enviar minicerebros con síndrome de Rett al espacio, observamos que, a medida que envejecen, activan una respuesta inflamatoria cerebral que contribuye a la manifestación de la enfermedad”, explicó Muotri. Investigaciones previas ya habían indicado que la microgravedad puede acelerar el envejecimiento de diferentes órganos del cuerpo humano, incluido el cerebro, pero los mecanismos implicados aún no se comprendían por completo.

Según los investigadores, la inflamación observada está relacionada con el llamado "despertar" de los ARN virales endógenos, conocidos como retrotransposones, que forman parte del genoma humano. Se estima que alrededor del 10 % del ADN humano está compuesto por secuencias virales incorporadas a lo largo de la evolución. Al activarse, estas secuencias pueden desencadenar respuestas inflamatorias perjudiciales para el tejido cerebral.

Al bloquear este proceso inflamatorio con antirretrovirales, el equipo logró reducir el daño neurológico tanto en modelos con síndrome de Rett como en experimentos relacionados con el envejecimiento prematuro. «Observamos en modelos animales que era posible recuperar la actividad cerebral normal tras bloquear esta vía. Recibimos autorización de la FDA [la agencia que regula los medicamentos y alimentos en EE. UU.] para iniciar ensayos clínicos en niños con síndrome de Rett», afirmó el científico.

Los resultados también apuntan a posibles aplicaciones para proteger la salud cerebral de los astronautas en misiones de larga duración. Según Muotri, el uso preventivo de estos medicamentos podría ayudar a mitigar la inflamación asociada con el envejecimiento acelerado en el espacio. "Si voy al espacio ahora, tendré la tranquilidad de saber que este fármaco neuroprotector existe. Si obtenemos resultados prometedores en ensayos clínicos [en humanos, autorizados por la FDA], podremos pasar a la fase de comercialización, tanto para las familias de pacientes con síndrome de Rett como para la propia NASA en sus misiones espaciales", afirmó.

Además del síndrome de Rett, los investigadores creen que los hallazgos podrían abrir vías para futuras estrategias terapéuticas en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, donde el deterioro cognitivo también está asociado con procesos inflamatorios en el cerebro.

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