El ejercicio y el yoga ayudan a mejorar la función respiratoria en pacientes con asma.
Un estudio analizó los beneficios de diversas prácticas de respiración. La actividad física debería formar parte del tratamiento.
Por Gabriela Cupani, de la Agencia Einstein - El yoga y otros ejercicios pueden ayudar a mejorar la función pulmonar en pacientes con asma, según muestra una revisión de estudios realizada por [nombre de la organización]. Científicos chinos de la Universidad de Henan, publicado recientemente en Annals of Medicine., que comparó el efecto de diversas prácticas respiratorias en casos de asma.
Para llegar a su conclusión, los autores realizaron un metaanálisis de 28 estudios que incluyeron a más de 2.100 voluntarios y abordaron diversas técnicas de respiración, desde ejercicio aeróbico hasta técnicas de relajación y yoga. La salud pulmonar se evaluó mediante pruebas de espirometría, que miden la cantidad de aire que un paciente puede mover al inhalar y exhalar.
Todos los tipos de ejercicio evaluados demostraron beneficios para la función pulmonar, destacándose el yoga y los ejercicios de respiración combinados con entrenamiento aeróbico.
“Estudios actuales han demostrado que el ejercicio físico puede mejorar el control del asma y la función pulmonar, reducir los episodios agudos de la enfermedad y beneficiar la calidad de vida y la ansiedad”, afirma el neumólogo Ricardo Magaldi, del Hospital Israelita Albert Einstein.
Según la fisioterapeuta Lavinia Clara Del Roio, del Grupo de Enfermedades Respiratorias Ocupacionales, Ambientales y para la Dejar de Fumar del Instituto del Corazón (InCor) de São Paulo, «las técnicas centradas en la respiración abdominal estimulan el diafragma, el principal músculo implicado en la expansión y contracción de los pulmones». Además, según la especialista, el yoga implica posturas que favorecen la circulación sanguínea.
Precauciones al hacer ejercicio - Anteriormente, la actividad física estaba contraindicada para los asmáticos, ya que se creía que podía desencadenar o empeorar las crisis. De hecho, los pacientes con asma mal controlada suelen experimentar síntomas durante el ejercicio. Algunos incluso manifiestan la afección solo durante la actividad física, una afección conocida como asma inducida por el ejercicio o broncoespasmo inducido por el ejercicio.
Sin embargo, hoy en día, se recomienda la actividad física como parte de una rutina para mejorar la salud general y el asma. "No se puede decir que un ejercicio sea mejor que otro. Es importante mantener un seguimiento médico para evaluar la estabilización del cuadro clínico y la respuesta a la medicación, o incluso para determinar si existe un caso de asma inducida por el ejercicio", aconseja Magaldi, neumóloga.
“La actividad física debe realizarse de forma segura, teniendo en cuenta características individuales como la edad, los factores ambientales y el control de la enfermedad”, añade Del Roio. Por lo tanto, debe implementarse de forma gradual y bajo la supervisión de un médico, considerando los posibles desencadenantes de brotes, como la temperatura, la humedad, la presencia de alérgenos y la medicación necesaria para controlar la afección.