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La grasa localizada en las caderas y los muslos puede ser un síntoma de lipedema.

A menudo confundida con la obesidad, esta enfermedad vascular es mucho más común en las mujeres, especialmente durante ciertas etapas de la vida.

La grasa localizada en caderas y muslos puede ser un síntoma de lipedema (Foto: Reproducción)

Alexandre Raith, de la Agencia Einstein - Debido a que causa depósitos de grasa localizados y flacidez de la piel, el lipedema suele confundirse con obesidad o sobrepeso. Sin embargo, se trata de afecciones diferentes. 

El lipedema es una enfermedad vascular crónica mucho más común en mujeres, que suele aparecer durante la pubertad, el embarazo o después de la menopausia. En resumen, se trata de hinchazón y acumulación de grasa, especialmente en las extremidades inferiores. 

“El lipedema graso suele ser doloroso y se concentra en caderas, muslos y pantorrillas. También pueden aparecer pequeños nódulos”, explica Andrea Ferri Catib, nutricionista especializada en medicina deportiva y miembro de la Sociedad Brasileña para el Estudio de la Fisiología (Sobraf). “La aparición de hematomas, a menudo incluso sin traumatismo, es común”, añade. El paciente también puede experimentar hipersensibilidad al tacto, laxitud de ligamentos y una laxitud cutánea significativa.  

Otros síntomas incluyen desproporción entre las piernas y el torso, celulitis, sensación de pesadez en las piernas y fatiga. Con el tiempo, existe el riesgo de deformidades y problemas de movilidad.

Según Andrea, la grasa producida por la obesidad se distribuye de forma más uniforme por todo el cuerpo. Además, se elimina con mayor facilidad mediante la dieta y la actividad física, a diferencia del lipedema. Además, esta afección no siempre se acompaña de sobrepeso.

“Probablemente exista un vínculo genético, pero aún no se ha identificado ningún gen específico. También parece haber una relación con el estrógeno, ya que afecta casi exclusivamente a las mujeres y generalmente durante las etapas de aumento de esta hormona, como la pubertad y el embarazo”, afirma Andrea. “En los hombres, los pocos casos reportados en la literatura médica corresponden a pacientes con problemas hepáticos o deficiencias de testosterona”, añade.

El tratamiento del lipedema requiere un equipo multidisciplinario, compuesto por un angiólogo, un cirujano vascular, un nutricionista, un fisioterapeuta y, en algunos casos, un psicólogo. También se realizan pruebas para detectar enfermedades endocrinológicas que podrían causar síntomas similares.

Según Fernando Amato, cirujano plástico y miembro de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica (SBCP), la cirugía debe ser la última opción: "Sólo después de intentar el tratamiento clínico durante un tiempo debemos recomendar la liposucción".

Además de la atención multidisciplinaria, se recomienda evitar el consumo excesivo de alimentos como carne de cerdo y res, carnes procesadas, refrescos, bebidas alcohólicas y productos procesados, ya que pueden intensificar la inflamación del lipedema. El ejercicio, por otro lado, es muy beneficioso.

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