Metales tóxicos en tampones: comprenda la evidencia y las recomendaciones
Un estudio de la Universidad de California, en EE.UU., identificó 16 tipos de metales, entre ellos plomo y arsénico, en estos productos.
Por Victória Ribeiro, de la Agencia Einstein - Desde su llegada al mercado en la década de 1930, los tampones se han convertido en una opción común entre las mujeres que menstrúan, ayudando a minimizar algunas de las molestias típicas de este período. Sin embargo, la ciencia ha estado investigando la seguridad de estos productos. Un estudio publicado en agosto... en el diario Environment International Se detectó la presencia de metales tóxicos, como plomo, arsénico, níquel, mercurio y zinc, en tampones y se planteó la pregunta: ¿son seguros para la salud? El estudio, realizado por investigadores estadounidenses, evaluó 16 tipos de metales (arsénico, bario, calcio, cadmio, cobalto, cromo, cobre, hierro, manganeso, mercurio, níquel, plomo, selenio, estroncio, vanadio y zinc) en 30 tampones de 14 marcas diferentes, no reveladas, adquiridos en EE. UU., Grecia y el Reino Unido entre septiembre de 2022 y marzo de 2023.
Los científicos se centraron en productos populares, seleccionados entre los más vendidos en una importante tienda online y en tiendas físicas. Concluyeron que todos los tampones analizados contenían metales, con concentraciones que variaban según el lugar de compra y si estaban fabricados con algodón orgánico. (generalmente libre de pesticidas y agroquímicos) y la marca. Por ejemplo, las concentraciones de plomo eran más altas en los tampones no orgánicos, mientras que los tampones orgánicos tenían mayores concentraciones de arsénico.
“Incluso una exposición de bajo nivel [a la cabeza] puede provocar impactos neuroconductuales en adultos y niños, incluyendo disminución de la función cognitiva, como deterioro de la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje. En caso de exposición al arsénico, existen posibles impactos en la función uterina y ovárica, así como riesgo de enfermedad cardiovascular”, escriben los autores en el estudio.
Según la investigación, los metales pueden entrar en los tampones de varias maneras: el algodón utilizado puede haber absorbido los metales del agua, el aire, el suelo, a través de un contaminante cercano (por ejemplo, si un campo de algodón estaba cerca de una fundición de plomo), o algunos pueden haber sido agregados intencionalmente como parte de un pigmento, blanqueador, agente antibacteriano o algún otro proceso relacionado con la fabricación.
Alerta y precaución
Según la ginecóloga Renata Bonaccorso Lamego, del Hospital Israelita Albert Einstein, la presencia de metales tóxicos en los tampones puede ser motivo de preocupación. Esto se debe a que la toxicidad de estos metales puede causar, además de efectos neurológicos y cardíacos, un mayor riesgo de cáncer, enfermedad renal e infertilidad.
La vagina tiene una intensa vascularización, lo que significa que las sustancias que entran en contacto con el canal vaginal se absorben fácilmente. "Para que se hagan una idea, algunos medicamentos, normalmente administrados por vía oral, pueden recetarse para uso vaginal porque tienen la misma eficacia", enfatiza el médico.
Sin embargo, el nuevo estudio no basta para afirmar que los tampones son perjudiciales para la salud. Esto se debe a que el estudio solo identificó la presencia de metales en los tampones, no su absorción ni su llegada al torrente sanguíneo, por ejemplo. "Para confirmar esta hipótesis, se necesitarían más estudios para evaluar la presencia de estos metales en la sangre de las usuarias de tampones en comparación con las que no los usan", señala la ginecóloga Adriana Campaner, presidenta de la Comisión del Tracto Genital Interno de la Federación Brasileña de Asociaciones de Ginecología y Obstetricia (Febrasgo).
Otro punto es que el estudio no se realizó con productos brasileños, lo que impide sacar conclusiones sobre las compresas que se venden aquí. «Puede que exista absorción, pero por ahora no podemos confirmarlo. También se deben investigar otros aspectos, como si, además de los riesgos para el cuerpo, existen riesgos potenciales para la zona genital. Todo esto requeriría un estudio a largo plazo», enfatiza Campaner.
Los autores del artículo enfatizan que la investigación es un punto de partida y que se necesitarán más investigaciones, especialmente para evaluar si los metales pueden escapar de los tampones y ser absorbidos por el cuerpo. Además, el grupo planea ampliar el análisis a otras sustancias químicas presentes en estos artículos.
En cuanto al caso brasileño, Lamego enfatiza que un punto a considerar es el cultivo del algodón utilizado en la producción de estas compresas. Debido a su alta vulnerabilidad a las plagas, este tipo de fibra vegetal es susceptible al uso intensivo de pesticidas. Por lo tanto, aunque no sea un alimento, su contaminación con pesticidas puede tener un impacto en el cuerpo humano. "Esto refuerza la necesidad de una regulación y supervisión más rigurosas de la cadena de producción, así como de fomentar el uso de algodón tratado de forma más sostenible", señala la ginecóloga de Einstein.
Evite el uso prolongado
Renata Lamego también advierte contra el uso inadecuado de tampones, ya que pueden favorecer la proliferación de bacterias presentes en la sangre acumulada, lo que puede provocar infecciones. Recomienda cambiar los tampones cada dos a seis horas, según el flujo.
Hoy en día, tenemos otras opciones, como las copas y los discos menstruales. La gran mayoría son de silicona, y la publicidad siempre destaca su efecto antibacteriano. Pero, al igual que los tampones que se venden aquí, tampoco sabemos qué contienen estos productos, lo que pone de manifiesto la necesidad de más investigación sobre este tema, subraya la doctora de Einstein.


