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Un nuevo estudio vincula la vitamina D con la lucha contra la depresión.

El análisis contradice estudios previos que no encontraron evidencia de beneficios; por otro lado, los médicos advierten sobre los riesgos de una suplementación excesiva.

Un nuevo estudio vincula la vitamina D con la lucha contra la depresión (Foto: Reproducción)

Por Patrícia Figueiredo, de la Agencia Einstein - La vitamina D, producida por el cuerpo humano en respuesta a la exposición solar, es esencial para la absorción de calcio y está relacionada con la actividad cerebral. Sin embargo, la relación entre los niveles de vitamina D y los síntomas de la depresión, enfermedad que afecta a más de 320 millones de personas anualmente según datos de 2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sigue siendo controvertida. Un estudio publicado en julio de 2022 reavivó este debate: ¿podrían indicarse los suplementos de vitamina D en los tratamientos de salud mental?

Las causas de la depresión aún están rodeadas de incertidumbre, como explica el psiquiatra Alfredo Maluf, coordinador del Centro de Medicina Psicosomática y Psiquiatría del Hospital Israelita Albert Einstein. Actualmente, la mayoría de los investigadores sostienen que la enfermedad depende no solo de factores biológicos, como los niveles de serotonina y dopamina, sino también del estilo de vida y la genética del paciente. Sin embargo, se sabe que la vitamina D interviene en algunos sistemas cerebrales relacionados con la depresión.

“Existen varias teorías para explicar esta enfermedad, pero sabemos que la vitamina D participa tanto en la estructura neurobiológica, a través de receptores cerebrales, como en la regulación de algunas actividades cerebrales que también pueden estar relacionadas con la depresión. De lo que sí estamos seguros es de que la vitamina D interviene en algunos de los procesos neurobiológicos de la depresión”, explica Maluf.

Debido a esta conexión, decenas de investigadores de todo el mundo se dedican a investigar los efectos de la vitamina D en la depresión. Un estudio de julio de 2022, publicado en la revista «Critical Reviews In Food Science and Nutrition», revisó datos de 41 estudios científicos publicados en los últimos años. El análisis concluyó que existen indicios de que la suplementación con vitamina D puede aportar beneficios a pacientes con síntomas de depresión.

Según el psiquiatra, los hallazgos son interesantes, pero deben analizarse con cautela. «Este estudio reciente es sólido y demuestra que la vitamina D puede ser beneficiosa [en el tratamiento de la depresión]. Sin embargo, las muestras de investigación también plantean algunas dudas debido a la heterogeneidad de las poblaciones. Necesitaremos más estudios para poder extraer conclusiones definitivas», afirma Maluf.

Perspectiva de los autores

Los propios autores del artículo reconocen la necesidad de obtener más evidencia y enfatizan que análisis posteriores deberían investigar los posibles beneficios de dosis más altas de vitamina D para pacientes con depresión. 

“Nuestros resultados sugieren que la suplementación con vitamina D tiene efectos beneficiosos tanto en personas diagnosticadas con depresión como en aquellas con síntomas depresivos más leves. Sin embargo, hay pruebas contradictorias que es necesario tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados”, afirma en la publicación el investigador finlandés Tuomas Mikola.

El estudio, realizado por expertos de Australia, Estados Unidos y Finlandia, demostró que los suplementos de vitamina D eran más eficaces para combatir los síntomas de los pacientes diagnosticados con depresión cuando se administraban durante períodos cortos, de hasta 12 semanas, y en dosis de 50 a 100 microgramos diarios.

La conclusión va en dirección contraria a otras publicaciones, como un estudio de 2020 realizado en Estados Unidos que concluyó que la vitamina D no tiene ningún efecto sobre la depresión en adultos y ancianos. 

En el estudio, que incluyó a más de 18 hombres y mujeres mayores de 50 años, la mitad de los participantes recibió suplementos de vitamina D3 durante un promedio de cinco años, y la otra mitad recibió un placebo durante el mismo período. Los científicos concluyeron que no hubo diferencias significativas entre los dos grupos. 

La aparente contradicción entre distintas publicaciones demuestra que aún no existe consenso sobre el uso de suplementos en pacientes con depresión que no presentan deficiencia de vitamina D. Por ahora, el medicamento está indicado para quienes ya han sido diagnosticados con hipovitaminosis, es decir, con niveles bajos de esta vitamina en sangre. 

“Desde el punto de vista psiquiátrico, existe una clara tendencia a tratar las deficiencias de vitamina D. Cuando solicitamos una prueba y detectamos hipovitaminosis, la tratamos. Ahora bien, la suplementación en pacientes con depresión, pero con niveles normales de vitamina D en sangre, según el propio estudio, sigue siendo algo cuestionable”, explica Maluf.

¿Cómo funciona la vitamina D?

La principal fuente de vitamina D no está en los alimentos, sino en la exposición al sol: la dieta garantiza alrededor del 10% de la cantidad necesaria de vitamina D, mientras que el sol es responsable del 90% de la absorción del micronutriente. 

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Producida en los tejidos de la piel después de la exposición solar, la vitamina tiene dos presentaciones diferentes en esta etapa: colecalciferol y ergocalciferol. Estas sustancias son transportadas al hígado y, en este órgano, sufren modificaciones y forman calcidiol, también conocida como reserva de vitamina D del organismo. Posteriormente, el calcidiol pasa al riñones, en el que se forma calcitriol, que es la forma activa de vitamina D en el cuerpo humano. 

La deficiencia de vitamina D, que afecta a millones de personas en todo el mundo, suele corregirse con suplementos. En Brasil, no existen datos consolidados sobre cuántas personas presentan niveles insuficientes de vitamina D en sangre, pero una investigación del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) publicada en 2011 indica que la dieta de la mayor parte de la población no incluye en cantidades suficientes alimentos ricos en este micronutriente, como carne, pescado, huevos y leche.

En los casos leves, la deficiencia de vitamina D generalmente no causa síntomas y se detecta mediante análisis de sangre. Sin embargo, a largo plazo, su principal consecuencia es la pérdida ósea, que provoca osteoporosis y, por consiguiente, un mayor riesgo de fracturas. En raras ocasiones, también puede causar una disminución de los niveles de calcio en sangre, denominada hipocalcemia.

El exceso de vitamina D en el cuerpo provoca hipercalcemia, que puede conducir a un estado de intoxicación que, aunque raro, puede ser bastante grave, según la endocrinóloga Adriana Martins Fernandes del Hospital Israelita Albert Einstein. 

“La hipercalcemia presenta manifestaciones que pueden variar de leves a muy graves. Los síntomas más comunes son neurológicos: en los casos leves se presentan problemas de memoria y síntomas depresivos. Pero, en los casos graves, la hipercalcemia también puede causar arritmias, por ejemplo, e incluso la muerte”, explica el médico. 

Precaución al usar suplementos.

Según los endocrinólogos, la toxicidad de la vitamina D también puede causar síntomas gastrointestinales, como indigestión y acidez estomacal, o afectar los riñones y provocar insuficiencia renal. 

Este escenario, aunque poco frecuente, se ha vuelto más común en los últimos años debido a la popularización de los suplementos vitamínicos. La creencia, aún no comprobada, de que la vitamina D tiene efectos positivos en diversas enfermedades, desde la esclerosis múltiple hasta la diabetes, también ha impulsado la tendencia a la automedicación.

Otra conexión, aún no científicamente comprobada, es que los altos niveles de vitamina D se asocian con casos más leves de COVID-19. Esta creencia impulsó la demanda de estos productos. En Estados Unidos, las ventas de suplementos, en general, aumentaron un 44 % durante la primera ola de coronavirus en el país, según una investigación vinculada a la Universidad de Pensilvania. En Brasil, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Maringá (UEM), en el interior de Paraná, mostró que las ventas de vitamina D en farmacias de la ciudad se multiplicaron por diez durante la pandemia. 

A pesar del fácil acceso a los suplementos, que se venden sin receta en farmacias y en línea, los médicos recomiendan que las cápsulas que contienen vitamina D solo se utilicen bajo supervisión profesional y durante períodos de tiempo específicos. 

“En general, no hay indicación para el uso continuo: el suplemento solo es necesario hasta que se corrija la deficiencia. Esto se debe a que la vitamina D se sintetiza principalmente a través de la exposición al sol. Por lo tanto, esto es lo que ayudará a mantener este nutriente en niveles saludables después de la suplementación”, explica el endocrinólogo del Hospital Einstein.