¿Es mala la pasta dental con flúor? Se desmienten 17 mitos y verdades sobre la caries.
Según la OMS, la caries dental es el problema de salud bucal más común en el mundo; expertos explican las principales estrategias de prevención y tratamiento.
Por Fernanda Bassette, de la Agencia Einstein - Las enfermedades bucodentales, aunque en gran medida prevenibles, siguen representando un importante problema de salud pública: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que las afecciones bucodentales afectan a aproximadamente 3,5 millones de personas en todo el mundo. La caries dental no tratada, por ejemplo, es la más común, según la Informe sobre el estado mundial de la salud bucodental de la OMS.
Publicado en 2022, el documento señala que la prevalencia de enfermedades bucales sigue creciendo a nivel mundial, principalmente debido a la exposición insuficiente al flúor (en el suministro de agua y en productos de higiene bucal, como la pasta de dientes), además del escaso acceso a los servicios de salud bucal y un mayor consumo de alimentos con alto contenido de azúcar.
"La caries dental se produce a través de la biopelícula que se forma cuando las bacterias se adhieren a la superficie de los dientes", explica la odontóloga Bruna Fronza, profesora de Odontología Preventiva y Restaurativa aplicada a la Odontología y Cariología, del programa de Odontología de la Escuela Israelita de Ciencias de la Salud Albert Einstein (FICSAE). "A medida que el paciente consume alimentos y bebidas que contienen azúcares y carbohidratos, las bacterias de la biopelícula convierten estos alimentos en ácidos que provocan la disolución de las estructuras dentales, pudiendo formar caries".
La buena noticia es que la caries dental es una enfermedad prevenible y tratable. A continuación, conozca los principales mitos y verdades sobre el tema:
1. La caries dental es una enfermedad.
VERDADERO. La caries dental es una enfermedad crónica y multifactorial que depende del consumo de azúcar y otros factores, como una dieta rica en carbohidratos y una higiene inadecuada. Considerar la caries como una enfermedad es importante para comprender que se puede controlar.
2. El azúcar es la única causa de caries.
MITO. El azúcar es el principal combustible de las bacterias implicadas en la caries dental, lo que provoca su progresión. «Ayuda a formar la biopelícula dental, que no es más que la acumulación de bacterias adheridas a la superficie dental, formando placa. Con la acción del azúcar, estas bacterias excretan ácidos que desmineralizan la estructura dental y provocan la formación de caries», explica Fronza.
Y el culpable no es solo el azúcar que se usa para endulzar alimentos y bebidas, sino cualquier alimento rico en carbohidratos, que se metaboliza en la boca y se convierte en azúcar. Además, la calidad y la frecuencia de la higiene bucal también pueden contribuir a la formación de lesiones, ya que el cepillado altera estas bacterias.
3. La saliva ayuda a prevenir las caries.
VERDADERO. Nuestra saliva desempeña un papel importante en el equilibrio fisiológico de la boca y en el control de la progresión de las caries. Sus funciones son: limpiar y desorganizar mecánicamente la biopelícula (la acumulación de bacterias) en los dientes; y mantener el pH bucal neutro.
Cada vez que ingerimos carbohidratos y azúcares, el pH de la cavidad bucal disminuye, volviéndose más ácido. La saliva es responsable de normalizar este pH. Además, las sales minerales presentes en la saliva son responsables de remineralizar el diente, que puede estar en proceso de desmineralización, previniendo así la formación de caries, explica Bruna Fronza.
4. Las personas mayores tienden a tener más caries.
MITO. Las personas mayores tienen un flujo salival disminuido por naturaleza, pero esto no significa que sean más propensas a desarrollar caries. "Que una persona mayor desarrolle caries depende de los mismos factores de riesgo: consumo de azúcar, frecuencia y calidad del cepillado", señala la odontóloga Aline Moreno Ferreira Campos, profesora del curso de especialización "Odontología en Salud Pública: Énfasis en Salud Familiar y Comunitaria" en Einstein College.
5. Todas las caries causan dolor.
MITO. La lesión comienza siendo muy pequeña, como una pequeña mancha blanca, a menudo imperceptible, que con el tiempo se desarrollará y abrirá una caries. Aunque esta lesión se encuentra en la parte más externa del diente (el esmalte), la persona generalmente no siente nada. "En esta etapa consideramos que la lesión es reversible, lo que significa que no sería necesaria ninguna restauración, por ejemplo", dice Bruna Fronza.
Cuando la caries progresa y comienza a alcanzar los tejidos más profundos del diente (dentina), acercándose a la pulpa, la persona comienza a experimentar algún tipo de síntoma. "Pero esto no es lo habitual. Algunos pacientes llegan con una caries y nunca han sentido nada. Por lo tanto, es importante realizar visitas dentales frecuentes para controlar la salud bucal", advierte Aline Campos.
6. El tratamiento de caries siempre implica empastes.
MITO. Un paciente con caries no siempre necesita un empaste. Las caries se pueden detener y su progresión si la persona se cepilla los dientes correctamente, usa hilo dental y mantiene una dieta adecuada con una higiene bucal frecuente. "Esto es lo que llamamos caries crónicas. Es una enfermedad que detiene su progresión y se estabiliza y controla", explica Campos.
En estos casos, donde las caries aún se encuentran en sus primeras etapas, uno de los tratamientos recomendados es la terapia con flúor, que puede administrarse a través de la pasta dental o en la consulta para remineralizar la mancha. "Se puede alterar el curso de la enfermedad modificando el consumo de azúcar y los hábitos de higiene. Las caries se pueden controlar", enfatiza Aline.
7. Las personas que usan aparatos dentales tendrán caries.
MITO. Lo que ocurre es que usar brackets dificulta la limpieza adecuada de la zona. Los brackets mismos acaban atrapando más comida en zonas donde las bacterias pueden asentarse, proliferando y formando biopelícula.
"Llevar brackets no implica necesariamente caries. Sin embargo, estos pacientes necesitan un cuidado especial, ya que tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad debido a la falta de higiene", enfatiza Bruna Fronza, y añade que existen cepillos de dientes especiales que pueden utilizarse, además de los cepillos de dientes convencionales y el hilo dental, para una mejor limpieza de estas zonas.
8. La menopausia es un factor de riesgo para la caries dental.
MITO. El desarrollo de caries no está relacionado con los cambios hormonales, ya sea por la menopausia, el embarazo o cualquier otra causa. Las precauciones para prevenir las caries son las mismas para mujeres jóvenes, menopáusicas o mayores.
9. Todo el mundo tendrá una caries al menos una vez.
MITO. Aunque es muy común, no todos desarrollarán el problema. «Hoy en día, la proporción de personas que no tienen, nunca han tenido y probablemente nunca tendrán caries está aumentando. La fluoración del agua, por ejemplo, fue una de las estrategias de salud pública que ayudó a reducir esta situación en Brasil y en todo el mundo», afirma Aline Campos.
Además, la disponibilidad de productos de higiene bucal en los centros de salud y la inclusión de equipos de salud bucal en la Estrategia de Salud Familiar del Sistema Único de Salud (SUS) son medidas esenciales para ampliar el acceso a la odontología. "También contamos con una variedad de marcas y precios de productos de higiene bucal disponibles en el mercado, lo cual constituye una medida preventiva positiva para prevenir las caries en la vida de muchas personas", enfatiza.
10. Las caries se pueden curar.
VERDADERO. La caries dental se puede curar una vez que el paciente trata las lesiones y modifica eficazmente sus hábitos de higiene y alimentación.
11. Después del tratamiento las caries no vuelven a aparecer.
MITO. Las caries son una enfermedad crónica y controlable, y se pueden prevenir nuevas lesiones. Sin embargo, si en algún momento el paciente deja de cepillarse los dientes correctamente y experimenta cambios, podrían reaparecer.
12. El flúor ayuda a prevenir la caries dental.
VERDADERO. El flúor desempeña un papel protector en los dientes. «Al beber agua fluorada y usar pasta dental fluorada, los iones de flúor se encuentran disponibles en la saliva. Esto permite que el flúor se incorpore a la estructura dental, haciéndolo más resistente a la desmineralización. Actúa como refuerzo para evitar que la desmineralización se produzca con tanta facilidad», explica Bruna.
13. Usar pasta de dientes con flúor es malo para la salud.
MITO. Diversos estudios y evidencia científica demuestran los beneficios del flúor para la salud dental, siempre que se use en las dosis recomendadas: para un niño de hasta 4 años, la cantidad de flúor en la pasta dental debe ser del tamaño de un grano de arroz; para los mayores de 4 años, del tamaño de un guisante. La concentración de flúor en la pasta dental debe ser de al menos 1.000 partes por millón (ppm).
El flúor, especialmente el que se encuentra en la pasta de dientes, solo puede ser perjudicial si se ingiere en exceso, lo cual no es común. «Es importante que un padre o tutor supervise siempre al niño mientras se cepilla los dientes para garantizar que la cantidad de pasta aplicada sea la recomendada y evitar que se trague demasiada», advierte Campos.
Un problema potencial, solo para niños, es el desarrollo de fluorosis, una mancha blanca estriada en los dientes que se desarrolla durante el período de erupción. «Los adultos no desarrollan fluorosis, solo los niños, porque ocurre precisamente durante el período de formación de los dientes», explica Aline.
Según ella, estas manchas no causan ningún otro problema de salud; son simplemente un problema estético. Las estrategias de tratamiento incluyen blanqueamiento dental, microabrasión o empastes.
14. Cepillarse los dientes previene las caries
VERDADERO. Esta es una de las principales estrategias para prevenir la caries: cepillarse los dientes a fondo y de forma eficaz, al menos dos veces al día, con pasta dental con flúor, es suficiente para proteger los dientes contra la caries.
El movimiento de cepillado debe ser suave para no lesionar las encías; por eso, el cepillo de dientes debe tener cerdas suaves. «No es necesario aplicar fuerza al movimiento; solo la suficiente para desorganizar la biopelícula bacteriana. La pasta dental ayuda en este proceso gracias a su composición de flúor. Pero lo más importante es cómo te cepillas», enfatiza Campos.
15. Usar enjuague bucal regularmente previene las caries.
MITO. Si alguien ya usa pasta dental fluorada, no es necesario usar enjuague bucal de forma rutinaria para prevenir las caries. "En algunos casos, recetamos enjuagues bucales con un ingrediente activo específico (como la clorhexidina) para tratar la enfermedad de las encías, no las caries. Su uso es limitado, unos 15 días, y actúa como un medicamento", afirma Campos.
La profesora Bruna Fronza afirma que no hay ningún problema en usar enjuague bucal con regularidad, siempre que no contenga alcohol, ya que esta sustancia reseca la mucosa oral. «Pero no previenen las caries», enfatiza. Campos coincide: «No hay ningún problema en usarlo, pero no tiene sentido pensar que reemplazará el cepillado con enjuague bucal, porque no funcionará».
16. La caries dental es un problema de salud pública.
VERDADERO. La caries dental se considera un problema de salud pública por ser una enfermedad multifactorial y social. Estudios demuestran que, además de los factores de riesgo convencionales (como el azúcar y la higiene), también se relaciona con el nivel socioeconómico familiar, el nivel educativo de la madre, la cultura, los comportamientos, los conocimientos y otros factores. Por lo tanto, el acceso a los servicios de salud es esencial para la prevención y el control de enfermedades.
“La caries dental es una enfermedad muy compleja y difícil de erradicar, pero debemos ampliar las estrategias para minimizar los riesgos y conseguir que todos estos factores interfieran lo menos posible en el desarrollo de esta enfermedad”, comenta Campos.
17. Los antibióticos causan caries.
MITO. Es una creencia común que los niños que toman antibióticos tienen dientes más débiles y más caries. "Esto no es cierto. Si un niño tomó demasiados antibióticos, es porque estaba muy enfermo. Lo que puede ocurrir es que, durante la enfermedad, se haya descuidado el cuidado dental. Además, los antibióticos son azucarados, y tomarlos durante un período prolongado aumenta el riesgo. Pero esto no tiene nada que ver con el antibiótico en sí, sino con una posible falta de higiene", observa Campos.


