INICIO > Salud

Cuando las idas al baño son una señal de advertencia: entender la vejiga hiperactiva

La afección afecta tanto a hombres como a mujeres y es más común en personas mayores de 40 años; buscar tratamiento rápidamente es importante para mejorar la calidad de vida.

Cuando las idas al baño son una señal de alerta: comprenda la vejiga hiperactiva (Foto: Divulgación)

Por Thais Szegö, de la Agencia Einstein - Cualquier persona que tenga prisa para orinar o se despierte varias veces en mitad de la noche para ir al baño debe estar alerta. Estos podrían ser signos de vejiga hiperactiva, una afección que provoca un aumento de la frecuencia urinaria. En muchos casos, la persona experimenta una urgencia urinaria repentina, que puede o no ir acompañada de incontinencia urinaria, que es la pérdida involuntaria de líquido. 

El problema afecta tanto a hombres como a mujeres y, según estudios, afecta a una de cada seis personas mayores de 40 años. La vejiga hiperactiva se produce debido a la contracción involuntaria del músculo de la vejiga, el detrusor, antes de que el órgano se llene por completo, un fenómeno conocido técnicamente como hiperactividad del detrusor. Puede ser idiopática, es decir, sin una causa predeterminada, o estar relacionada con enfermedades que afectan el patrón neurológico de la vejiga, como el Parkinson y la esclerosis múltiple; trastornos de la columna vertebral y la médula espinal, como una hernia discal; y accidentes cerebrovasculares, entre otros. 

El principal factor de riesgo para esta afección es el envejecimiento. Los hombres mayores de 50 años tienen un riesgo aún mayor debido al crecimiento benigno de la próstata. "Sin embargo, la enfermedad no debe considerarse una parte normal del envejecimiento ni un problema incurable. Si un paciente presenta estos síntomas, es importante consultar con un médico para asegurarse de que no se trate de un problema más grave y complejo", advierte el urólogo Leonardo Borges, coordinador del programa de posgrado en cirugía urológica robótica del Hospital Israelita Albert Einstein. La consulta también es esencial para descartar otros problemas de salud, como infecciones, malformaciones, cálculos urinarios, diabetes mellitus e incluso tumores del tracto urinario que pueden presentar síntomas similares a los de la vejiga hiperactiva. Además, será el primer paso en la decisión del médico sobre cómo combatir la afección y mejorar la calidad de vida de la persona. "Estudios demuestran que muchos pacientes tardan hasta dos años en buscar ayuda, incluso con trastornos psicológicos relacionados con este problema", afirma el urólogo Rodrigo Rosa Lima, supervisor del programa de residencia de urología y de la facultad de medicina de la Universidad Federal de Goiás. De hecho, esta afección puede causar graves consecuencias psicológicas, sociales y físicas. "La evitación de la interacción social, el ausentismo laboral, el abandono de las actividades físicas e incluso la dificultad para salir de casa son comunes, ya que la persona se siente avergonzada y busca tener siempre un baño cerca, sin mencionar las repercusiones sexuales y la calidad del sueño, que también son frecuentes", afirma Borges.

Las personas que necesitan usar pañales debido a esta afección también experimentan regularmente dermatitis e infecciones del tracto urinario, y los adultos mayores corren un alto riesgo de caerse o romperse los huesos cuando necesitan ir rápidamente al baño. 

El tratamiento comienza con medidas conductuales - El primer paso para combatir la vejiga hiperactiva, con la orientación de un profesional de la salud, es ajustar la ingesta de líquidos y determinar los momentos ideales para hidratarse, evitando, por ejemplo, beber por la noche o antes de un viaje largo. "Reducir el consumo de alcohol y café suele ayudar a controlar los síntomas, ya que aumentan la producción de orina e irritan la vejiga, lo que provoca una mayor contracción del detrusor", aconseja el urólogo de Einstein. 

También podría ser necesario limitar el consumo de condimentos, edulcorantes, refrescos, frutas y jugos cítricos, ya que irritan la vejiga y pueden empeorar los síntomas. Controlar el peso es otra medida que ayuda a reducir la pérdida de orina. Pero recuerde: no actúe por su cuenta; consulte a un médico.

En algunos casos, se pueden usar medicamentos para reducir la contracción vesical o promover una mayor relajación durante el llenado. Sin embargo, no todas las personas pueden tomar algunos de estos medicamentos, especialmente quienes padecen hipertensión o arritmia, lo que aumenta la necesidad de una evaluación médica individualizada. 

Los ejercicios pélvicos y la fisioterapia especializada también producen resultados positivos, al igual que el uso de estrógeno intravaginal en mujeres menopáusicas. Los hombres con hiperplasia prostática benigna (hiperplasia prostática benigna), una afección que provoca agrandamiento de la próstata, se benefician de tratamientos para mejorar el vaciado de la vejiga (medicamentosos o quirúrgicos). 

Cuando estas alternativas no funcionan como se esperaba, el médico puede recurrir a la toxina botulínica. "Se aplica a la pared de la vejiga mediante un procedimiento quirúrgico a través de la uretra para 'calmar' los músculos del órgano", explica Lima. Como último recurso, se puede utilizar un dispositivo similar a un marcapasos, un neuromodulador sacro. "Se implanta en la parte baja de la columna vertebral para controlar los nervios que aceleran la función vesical. Al ser un tratamiento más invasivo, es necesaria una evaluación adecuada de los riesgos y beneficios para cada paciente". afirma.

Pero para que todas estas intervenciones (médicas o de otro tipo) sean efectivas, es importante entender que cuanto antes se busque ayuda, mejor. Además de obtener mejores resultados, retrasar el tratamiento puede requerir procedimientos más invasivos.

Artigos Relacionados