El uso de audífonos reduce el riesgo de demencia y deterioro cognitivo en los ancianos.
Para 2050, las proyecciones indican que aproximadamente el 60% de las personas mayores experimentarán algún tipo de problema auditivo. La falta de tratamiento puede resultar en aislamiento social.
Por Fernanda Bassette, de la Agencia Einstein - Las personas mayores con factores de riesgo de demencia, como diabetes e hipertensión, mostraron una reducción de aproximadamente el 48% en la tasa de deterioro cognitivo después de tres años de uso de audífonos, según los resultados de un estudio publicado en [journal name missing]. La lanceta. La pérdida auditiva es uno de los problemas crónicos más frecuentes en la población adulta mayor; se estima que para el año 2050 el 60% de los adultos mayores reportará algún tipo de discapacidad auditiva.
El estudio ACHIEVE reclutó a 977 adultos mayores de entre 70 y 84 años residentes en Estados Unidos: un grupo estaba compuesto por adultos mayores que participaban en otro estudio observacional sobre salud cardiovascular (ARIC), y el otro grupo estaba compuesto por adultos mayores sanos de la comunidad. Todos tenían diagnóstico de pérdida auditiva y no habían recibido tratamiento para esta afección. Los participantes tenían perfiles auditivos similares y ninguno presentaba deterioro cognitivo significativo.
Los participantes se dividieron aleatoriamente en dos grupos: el primer grupo recibió intervención auditiva, que incluyó la provisión de audífonos, sesiones regulares con un logopeda y orientación sobre el uso de los dispositivos, así como estrategias de rehabilitación auditiva. El segundo grupo (grupo de control) participó en reuniones individuales con un educador de salud, donde se abordaron temas relacionados con la prevención de enfermedades crónicas, y también completó un curso interactivo sobre envejecimiento saludable.
Para obtener los resultados, los participantes mayores se sometieron a una batería de pruebas neurocognitivas que incluyeron recuerdo diferido de palabras, sustitución de dígitos y símbolos, memoria lógica y prueba de fluidez verbal (con nombres de animales), entre otras. Según los científicos, si bien no se observó una diferencia significativa en el deterioro cognitivo general entre los dos grupos evaluados, los resultados mostraron variaciones entre las dos poblaciones que conformaron el estudio. En otras palabras, se observó una reducción significativa del 48 % en el deterioro cognitivo entre los mayores con mayor riesgo (los del estudio ARIC) que usaban audífonos, en comparación con el grupo de control.
Según los investigadores, estos hallazgos corroboran evidencia previa que demuestra la importancia de incorporar el tratamiento de la pérdida auditiva en adultos mayores como parte de las estrategias disponibles para reducir el riesgo de demencia.
Según la logopeda Cristiana Corrêa de Almeida, del departamento de audiología del Hospital Israelita Albert Einstein y coordinadora del posgrado en Audiología Clínica del hospital, la monitorización auditiva en personas mayores es un factor importante en la prevención de la demencia debido a la estrecha relación entre la audición y la salud cognitiva. «Varios estudios han demostrado la asociación entre la pérdida auditiva no tratada y un mayor riesgo de desarrollar trastornos cognitivos, incluida la demencia», afirmó.
Según la logopeda, la audición desempeña un papel fundamental en la transmisión de estímulos sensoriales al cerebro. Por lo tanto, la pérdida auditiva no tratada puede provocar una reducción en la cantidad y calidad de los estímulos sensoriales que llegan al cerebro, lo que resulta en una menor estimulación cognitiva. "En consecuencia, la falta de estímulos sensoriales puede contribuir a la degeneración neuronal y a una disminución de las funciones cognitivas", explicó.
Falta de socialización Además, el experto señala que la pérdida auditiva no tratada puede provocar aislamiento social, ya que las personas mayores pueden tener dificultades para comunicarse y participar en actividades sociales. Este aislamiento social se asocia con un mayor riesgo de depresión y ansiedad, lo que, a su vez, también puede contribuir al deterioro cognitivo.
“A menudo, estas personas necesitan realizar un esfuerzo cognitivo adicional para comprender el habla y procesar la información auditiva. Este esfuerzo adicional puede sobrecargar el cerebro y afectar negativamente sus funciones cognitivas, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo”, explicó la logopeda, quien añadió que la pérdida auditiva y la demencia comparten algunos mecanismos neurológicos subyacentes, como la inflamación crónica, el estrés oxidativo y el daño vascular.
Según Almeida, tratar la pérdida auditiva en sus primeras etapas puede ayudar a reducir la carga cognitiva y mantener una estimulación sensorial adecuada para el cerebro, lo que potencialmente puede retrasar o minimizar el riesgo de desarrollar demencia.
Por lo tanto, una intervención adecuada para tratar la pérdida auditiva en las personas mayores no solo mejora su calidad de vida y su interacción social, sino que también puede tener un impacto positivo en la salud cognitiva y la prevención de la demencia. Es fundamental que las personas mayores se sometan a evaluaciones auditivas periódicas y reciban el tratamiento adecuado si se detecta pérdida auditiva, enfatizó el especialista.
También es posible prevenir la pérdida auditiva con medidas sencillas, como evitar la exposición a ruidos fuertes, evitar el uso excesivo de auriculares, tomar descansos para escuchar música, adoptar hábitos de vida saludables, no fumar y controlar la presión arterial y la glucemia. La logopeda advierte, sin embargo, que si bien estas medidas pueden ayudar a proteger la audición, es importante destacar que la pérdida auditiva es una parte natural del envejecimiento en muchas personas. "Por lo tanto, mantener un estilo de vida saludable y tomar las precauciones adecuadas puede contribuir a una mejor salud auditiva con el tiempo", afirmó.
Envejecimiento y pérdida auditivaSegún Almeida, el proceso de envejecimiento del sistema auditivo puede comenzar alrededor de los 35 años y varía considerablemente entre individuos. Se producen cambios en la agudeza auditiva, relacionada con la capacidad de percibir sonidos, y alteraciones en las habilidades auditivas relacionadas con el procesamiento auditivo central, que se refieren a cómo una persona escucha y procesa la información auditiva. Es recomendable realizarse pruebas de audición tan pronto como se detecten síntomas, como dificultad para comprender, audición sin comprensión, sensación de taponamiento en los oídos, tinnitus, mareos, entre otros.
“Desde el momento en que se detecta la pérdida auditiva, son importantes las revisiones auditivas anuales para su seguimiento, pero si el paciente presenta algún síntoma auditivo diferente, debe acudir al otorrinolaringólogo que lo remitirá inmediatamente a pruebas diagnósticas”, explica la logopeda.
Se está realizando un nuevo estudio de seguimiento, vinculado a la población ACHIEVE original, para analizar los efectos a largo plazo de la intervención auditiva sobre la cognición y otros resultados.