Nathalia Urbana por Milenna Saraiva

Esta sección está dedicada a la memoria de la periodista Nathalia Urban, internacionalista y pionera del Sur Global.

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La mano invisible del Estado: el 92% de las empresas son privadas en China

La cifra se quintuplicó entre 2012 y 2024 y se les considera la nueva columna vertebral de la economía.

La mano invisible del Estado: el 92% de las empresas son privadas en China (Foto: Xinhua)

BUENOS AIRES, Fernando Capotondo- «Más del 92% de las empresas son privadas» es una declaración predecible de un gobierno de fundamentalistas del mercado, dispuesto a promover las supuestas ventajas del capitalismo occidental a toda costa. Pero la declaración deja de ser obvia —y sorprendente— cuando su autor no es otro que un alto funcionario de un país históricamente gobernado por el Partido Comunista, bajo los principios de un modelo político-económico que se define como socialista.

Precisamente, este fue el caso del director de la Administración Nacional de Regulación Financiera de la República Popular China, Li Yunze, quien informó recientemente que el número de empresas privadas “representa el 92,3% de las entidades de mercado del país y su número se ha quintuplicado entre 2012 y 2024”, totalizando 56,7 millones a finales de enero de 2025.

En este contexto, uno de los crecimientos más significativos se produjo en el sector de alta tecnología, donde las empresas privadas crecieron de aproximadamente 28.000 en 2012 a más de 420.000 en enero pasado, según la agencia de noticias Xinhua.

"La participación privada", explicó Li, "es aún mayor en el segmento de las micro y pequeñas empresas, por lo que China profundizará las políticas para el sector para facilitar su financiamiento".

Al respecto, la Asociación Bancaria y la Federación Nacional de Industria y Comercio pidieron a la banca mejorar el acceso al crédito para las empresas privadas, reduciendo los costos de financiamiento y diversificando los servicios financieros hacia las empresas tecnológicas, según informó esta semana el diario China Daily.

Los préstamos a empresas privadas alcanzaron los 71,8 billones de yuanes (9,93 billones de dólares estadounidenses) en junio de 2024, con un crecimiento anual del 9 por ciento y 0,8 puntos porcentuales por encima de la tasa general de crecimiento del crédito.

Estos anuncios se suman a una serie de medidas que el gobierno chino ha impulsado en los últimos años para acelerar aún más el desarrollo del sector privado, la nueva columna vertebral de la economía china.

Al respecto, fuentes oficiales confirmaron que se avanza en la elaboración de una Ley de Promoción de la Economía Privada, como instrumento para “eliminar barreras, liberar el potencial del sector y crear un entorno empresarial más justo y dinámico”.

El valor estratégico que las autoridades chinas otorgan al sector quedó patente durante el Simposio de la Empresa Privada celebrado en febrero en Pekín, al que asistieron altos funcionarios económicos y el propio presidente Xi Jinping. «Los principios básicos para el desarrollo del sector privado se han incorporado a nuestro socialismo con peculiaridades chinas y no pueden ni serán modificados», declaró el líder chino, en una declaración que deleitó a los cientos de empresarios invitados, entre ellos los directores ejecutivos de Huawei, Xiaomi, BYD, Hangzhou Yushu Technology, Shanghai Will Semiconductor y New Hope Holdings Group.

Parece que las palabras de Xi no fueron una mera declaración política para la ocasión. Días después del simposio, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), considerada el principal órgano de planificación económica de China, anunció que "ayudará a las empresas privadas a contribuir a las principales estrategias nacionales" con actualizaciones de equipos y programas de reemplazo de bienes de consumo a gran escala, además de intensificar las medidas regulatorias para "imponer sanciones más estrictas a quienes incurran en prácticas comerciales deshonestas".

Bajo control

Para comprender la magnitud de estos anuncios, es fundamental comprender que las empresas privadas en China operan bajo marcos regulatorios más estrictos y bajo control estatal. También es importante destacar que el gobierno busca garantizar que las decisiones corporativas no amenacen los objetivos nacionales más amplios, manteniendo una estricta autoridad sobre sectores estratégicos como el transporte, la banca, la energía y las telecomunicaciones.

En un artículo publicado en el último número de la revista Qiushi (órgano oficial en línea del Partido Comunista Chino), Xi Jinping reconoció la importancia del sector privado, pero aclaró que su crecimiento no debe comprometer “la constante consolidación y desarrollo del sector público”.

“La rápida expansión del sector privado de China ha jugado un papel importante en la estabilización del crecimiento, el impulso de la innovación, el aumento del empleo y la elevación del nivel de vida”, dijo Xi.

“Pero tanto el sector público como el no público”, añadió, “son componentes importantes de la economía de mercado socialista, por lo que deben complementarse y desarrollarse juntos”.

Vientos en contra

Pese al apoyo gubernamental, las empresas privadas enfrentan un momento crucial debido a diversos problemas coyunturales, tanto a nivel nacional como internacional.

Los desafíos internos surgen de una demanda considerada insuficiente para, por un lado, fortalecer su recuperación económica y, por otro, fomentar un desarrollo impulsado por la innovación, como ya sucede con la estrella de la inteligencia artificial, DeepSeek; la pionera en robots humanoides, Unitree Robotics; y el líder en vehículos eléctricos, Build Your Dreams (BYD), entre otras empresas que se consolidan en la vanguardia de la tecnología china.

De hecho, China insiste en fomentar el llamado desarrollo de alta calidad, una especie de imperativo estratégico para avanzar en un escenario global cada vez más complejo y competitivo.

En el ámbito internacional, las empresas se enfrentan a la última ola de la revolución tecnológica del siglo XXI, que está transformando no solo las industrias, sino también los modelos de producción y los estilos de vida. A esto se suman las tensiones comerciales derivadas de la guerra arancelaria impuesta por Estados Unidos a varios países, incluida China, desde la llegada al poder del presidente Donald Trump.

“En un momento en el que el entorno internacional se torna cada vez más complejo e incierto, las bases para la recuperación económica aún no están consolidadas y la demanda efectiva es insuficiente, China necesita redoblar sus esfuerzos para apoyar a su sector privado”, evalúa el economista jefe de Banco Minsheng de China, Wen Bin.

Este impulso al sector privado coincide con una profundización de la apertura de la economía china, un proceso que va en dirección opuesta a las políticas proteccionistas que están reanudando otras potencias económicas.

Algunos roles están cambiando en el escenario global. El sector privado chino, con un 92% de participación, es un claro ejemplo de ello.

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