
Brasil intensifica el diálogo con China para contener la crisis mundial de semiconductores.
El gobierno brasileño se moviliza después de que el conflicto entre China y los Países Bajos amenazara la producción nacional de automóviles.
El vicepresidente Geraldo Alckmin inició un diálogo con Beijing para mitigar los impactos de la crisis de los semiconductores en la industria automotriz brasileña.
Los países están trabajando para crear una empresa conjunta para fortalecer la cadena de suministro global de semiconductores e impulsar la soberanía tecnológica de Brasil.
La asociación de la industria de semiconductores de China condena la intervención del gobierno holandés en Nexperia y advierte de los riesgos para la cadena de suministro global.
La medida tiene como objetivo proteger la infraestructura estratégica holandesa y evitar que los avances tecnológicos se transmitan a la empresa matriz china Wingtech.
Incluida en lista de privatización por el gobierno de Bolsonaro, una empresa de semiconductores de Porto Alegre busca recuperación
Washington convierte subsidios en capital, lo que genera preguntas sobre el impacto en el negocio global del fabricante de chips.
Las negociaciones podrían asegurar una inversión en un megacomplejo industrial en el estado de Ohio y marcar otra intervención directa del presidente.
La medida fue anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, y tiene como objetivo incentivar la producción nacional de semiconductores.
Los aranceles de represalia del 125% siguen vigentes para otros productos estadounidenses
Las medidas intensifican la guerra comercial con China y afectan a gigantes como Nvidia y AMD, que ya han perdido miles de millones en acciones y valores.
Estados Unidos afirma que la gran dependencia de la producción extranjera de medicamentos y chips constituye una amenaza para la seguridad nacional.